martes, 20 de marzo de 2018

Disonancias estructurales

Hoy termino una de las sesiones que más disfruto durante las clases particulares, sobre todo porque no tiene tanta importancia los contenidos en sí  que hemos ido trabajando durante este trimestre en forma de ejercicios, problemas, trabajos, apuntes, esquemas, exámenes... Y ver el proceso en cada uno de mis alumnos, el poder explicitar en parte de una sesión aspectos que puedan estar influyendo en su aprendizaje, y el que compartimos, y que ellos mismos reflexionen sobre su propio proceso es un privilegio.

Recuerdo la primera vez que lo hice. Fue hace unos 3 años cuando noté en una de las clases que la alumna se sentía frustrada por no tener la calificación que deseaba tener en esa asignatura, veía injusto que le hubieran calificado así. A mí me pareció una buena oportunidad para explorar con ella por qué creía que se merecía esa nota y empezó a hacer conexiones con sus experiencias previas  que le había ayudado a generar la expectativa actual que tenía. 

Así que le propuse una actividad que consistía en elaborar una tabla en la que se incluyeran cuatro columnas: asignatura, nota que crees que vas a tener, nota que tienes y mejoras.  nos gustó tanto que, desde entonces,  cada trimestre lo repetimos y repito con mis otros alumnos. 

Después de hacer la tabla y reflexionar sobre el trimestre en general, dedicamos un tiempo a hablar explícitamente sobre nuestra relación. Uno de los miedos que tenía al empezar con las clases particulares es saber hasta qué punto estaba dando respuesta a las necesidades específicas de mi alumna, así que lo vi como una oportunidad de compartir nuestras impresiones positivas y negativas. Las negativas cuestan más al principio, sobre todo si es el o ella quien habla primero, pero si soy yo quien ofrece una valoración negativa es más fácil de obtener otra. No sé el motivo pero para mí es evidencia de que algo está ocurriendo.

Es curioso que tendamos a atender más a los aspectos negativos que los demás tienen sobre nosotros en comparación con las positivas. Para mí tiene sentido porque me permiten reflexionar sobre cuestiones que puede o no que incluya o tenga en cuenta a la hora de llevar a cabo las clases y sobre todo ver cómo ellos lo interpretan y se sienten. 

La semana pasada  y la anterior fueron especiales en ese sentido. Sobre todo porque en el transcurso de esas semanas las cuatro sesiones fueron  muy diferentes  en cuanto a contenido y en cuanto a actitud tanto mía como suya. La primera fue la que trabajamos explícitamente el tema de las calificaciones y le propuse que hiciera un calendario para saber cómo se organizaba a la hora de "hacer los deberes" y "estudiar" y trabajar a partir de ella la semana siguiente y ayudarle a organizarse de otra manera las tardes. En la segunda estaba muy concentrado, uno de los días que más concentrado le he visto e implicado. Durante la tercera estuvimos realizando un calendario semanal con los horarios orientativos para mejorar su gestión de espacios y tiempos dedicados a los deberes, apuntes y repasar. Y en la última su implicación volvió a ascender. 

Uno de los aspectos negativos que me dijo era que le "echaba broncas, pero es bueno porque eso lo haces por mi bien". Intuyo que la bronca del día anterior tuvo efectos en la sesión del día siguiente. Pero a la semana siguiente los efectos se habían pasado. De hecho le dije que le iba a poner un examen y me dijo que no le había dicho nada. Sabía que no era así, pero decidí decirle que durante la semana le iba a poner exámenes, los días que quisiera. Una de las ventajas o desventajas de tenerme como vecina. Al final no lo hice pero porque no me he dado cuenta de hacerlo.  

La cuarta sesión le dije que cuando le "echaba la bronca" se implicaba y concentraba más, así que le dije que igual tenía que hacerlo más veces para conseguir que se concentrara.

¿Qué está pasando aquí? ¿qué diferencia hay entre sus estrategias para relacionarse o no con la tarea y conmigo? ¿es una llamada de atención para que le haga caso? ¿estoy imponiéndole una manera de actuar, de relacionarse con la tarea? ¿por qué decidí actuar? ¿qué me hizo actuar? ¿podía haber actuado de otra manera? ¿actué como consecuencia de sus actos? ¿actuó para complacerme por ser su profesora? ¿actué para complacerle por ser mi alumno? ¿qué nos hace actuar como actuamos? ¿actuamos de la misma manera ante unos que ante otros? ¿por qué?

El hecho de haber estado leyendo sobre estas cuestiones relacionales entre alumnos y profesores desde su propio estilo de apego y ver la posible justificación que tienen estos modelos internos y externos partiendo de los antecedentes causales  y su repercusión en las atribuciones causales, en las emociones, en las expectativas y en última instancia en las conductas, me hacen tener una serie de estructuras nuevas para explicar, organizar y gestionar estas situaciones con mis alumnos y con mis tutores de tesis. Sobre todo porque no actúo de la misma manera si asumo el rol de profesora a si asumo el de alumna. ¿Por qué? ¿Depende sólo del rol que asuma? ¿Depende de la capacidad de controlar la situación, de conseguir cierta estabilidad durante la misma, de mi las causas son internas o externas?¿Dependen de la propia dependencia que cada uno tiene hacia los demás? ¿Depende de la incomodidad en la intimidad? ¿De la confianza que tengas en esa persona? ¿del tiempo que lleves conociendo a esa persona? ¿De lo que sepa de ti? ¿De lo que pueda hacer con lo sabe de ti? ¿De qué?



sábado, 10 de marzo de 2018

Experiencia efímera

Ser capaz de escribir con palabras aquello que sientes, sentiste o sentirás, es complicado, al menos para mí. No sólo porque requiere cierta habilidad con procesos de indagación reflexiva que son diferentes en función del punto de vista desde el que lo analice ya sea siendo actriz y observadora, sino porque hay veces que no encuentro las palabras para expresar ciertos momentos. Quizá porque no las haya encontrado, quizá porque no las haya buscado o quizá porque no esté en disposición de buscarlas o encontrarlas...

Recuerdo salir de clase un viernes a las 21:00 horas y encontrar una llamada perdida, y al poco tiempo un mensaje informándome de la "oferta de trabajo". No me lo pensé demasiado, pensando en que él se pudiera echar para atrás en dicha oferta. Durante las semanas siguientes sentí mucha incertidumbre pero me sentía cómoda con ella. Lógicamente me impedía dedicarle el tiempo suficiente a otras actividades del doctorado, pero lo veía tanto como una oportunidad como como un desafío. 

Era la primera vez que estaba en la universidad asumiendo el rol de profesora. En mi experiencia como alumna siempre me llamó la atención cómo se viviría la experiencia desde ese punto de vista. Y, aunque intentaba imaginarme cómo sería, la primera sesión fue única. Realmente, fueron 12 sesiones únicas e irrepetibles. 

No me preocupaba en exceso el contenido, aunque me inquietaba no tener la seguridad de saber dar respuesta a las dudas que surgían en clase. Me preocupaba más el cómo: ser, estar presente, hacer participar, implicar, motivar, comprometer. Centrándome sobre todo en la relación entre ellos y yo. 

Aunque sabía que la relación sería esporádica y no tenía más responsabilidad que aquella que yo misma me imponía. Responsabilidad mía y, sobre todo, ante ellos. Posiblemente porque estaba asumiendo un rol de profesora, como si ya fuera su profesora por el hecho de estar ante ellos o haber estado con ellos durante 6 semanas. 

La primera vez que me despedí de ellos, en la segunda semana, el vínculo estaba pero no era tan fuerte como las dos siguientes despedidas. De hecho, la segunda despedida no fue siquiera una despedida, al menos no fue como la primera. Pero la tercera, y  definitiva, sí que fue distinta. La primera me despedí yo de ellos, la segunda nos despedimos todos y la tercera se despidieron más ellos de mí que yo de ellos. 

Justamente, creo que el hecho de haber tenido tantas despedidas hizo que la relación cambiara, o al menos mi actitud después de la primera despedida no fue la misma que antes. Posiblemente, porque ya no estaba atendiendo a los mismo procesos que las primeras semanas o porque tenía más información de la clase en sí y de cómo era y estaba yo en relación a ellos, y supongo que ellos en relación a mí, y tener esa información hizo que fuera diferente en sí. 

Cuando era estudiante del grado, recuerdo que lo que más me gustaba y lo que me permitió crecer profesionalmente eran los debates. No participaba demasiado pero sí que recuerdo que me movían internamente. Y durante la suplencia lo hice, sobre todo tras la primera despedida. Y eran las partes que más disfrutaba primero porque me gustaba que participaran y creo que a ellos también. Segundo porque se generaba un espacio y un tiempo para que pudiéramos escucharnos y comprender distintas perspectivas (aunque la disposición del aula nos lo ponía difícil). Y tercero porque esos espacios de reflexión e indagación son esenciales para fomentar el pensamiento crítico y trabajar cuestiones como el respeto y la escucha activa. Son procesos que se aprenden enseñando y se enseñan aprendiendo.

Supongo que la primera semana, después de seis, es normal que note que me falta algo. Sobre todo porque siento que el proceso sigue su propio curso. En una de las entrevistas que hice relacionadas con mi investigación, una profesora hacía referencia justamente a este hecho, tema que también salió en el curso de verano del año pasado: una profesora que ve inacaba su tarea porque los alumnos siguen su propio curso y la profesora sólo está presente durante un tiempo limitado. Utilizaba la metáfora de un cuadro sin terminar que nunca sabes cómo va a continuar.


Tan pronto como  llegó, se fue...

viernes, 16 de febrero de 2018

Atendiendo procesos invisibles

Hace unas semanas, en una de las clases particulares, noté cierto distanciamiento entre el alumno y yo. Una de las ventajas de ese tipo de clases, al menos para mí, es que me permite ver el aprendizaje desde un punto de vista más meticuloso, más minucioso y más detallado que estando con un grupo clase. Ahora mismo me resulta complicado y es uno de los motivos por los que he decidido escribir este post. Por eso, y porque hay dos conversaciones que he mantenido con dos profesores míos que me han dado que pensar sobre el tema.

Volviendo a lo que me pasó en la clase particular, le notaba triste y cansado pero no sabía el motivo, simplemente me comentaba que estaba cansado. Hasta que el padre me dijo que si me había dicho a nota del examen del libro de inglés. La verdad es que no me acordé de preguntárselo así que me dijo con la boca pequeña "un 1,8". Me sorprendí y le pregunté que qué le había dicho la profesora y me contestó "¡Que no me he leído el libro!". 

Con eso tuvimos una conversación semanas antes porque el día de antes, apenas se había leído dos páginas. Le dije que si no lo entendía que pidiera ayuda o a la profesora o a quien fuera y que necesitaba organizarse mejor para la próxima vez. Luego estuvimos leyendo el libro juntos, incluyendo los nombres, el vocabulario más utilizado, las palabras clave y demás. 

Pero su reacción, el hecho de que no me lo quisiera contar,me dio que pensar acerca de por qué no me lo había dicho. ¿Quizá por la conversación de la semana anterior? ¿Porque no estaba de acuerdo con el comentario que le había hecho la profesora? El caso es que él seguía reaccionando al comentario de la profesora porque sabía que él se había leído el libro pero la profesora le había dicho que no se lo había leído. Estaba en conflicto consigo mismo y era muy difícil continuar la clase estando en ese estado. 

En la medida que pude, le intenté hacer ver que la profesora tiene su punto de vista, pero que tanto él como yo sabíamos que eso no era así. A lo mejor habían influido otros factores como entender la pregunta, responder a la pregunta, redactar las preguntas, comprender el vocabulario... y otros muchos que no soy capaz de incluir porque no tengo tanto información al respecto, pero intuyo que pueden ir por ahí las cosas. Así que le dije que podía hablar con la profesora sobre el tema. Y así fue, pero por lo que me comentó no sirvió de mucho.

La semana pasada, le dieron la interevaluación (un informe que elaboran los profesores, creo que es en 1º de la ESO pero no sé si en 2º también, proporcionando información cualitativa a los padres sobre el proceso entre las evaluaciones) y justamente el comentario de la profesora decía algo así como que lo tenía muy difícil para aprobar la asignatura. Al ver con él la interevaluación, hice más hincapié en el comentario de la profesora porque creo que ella también estaba reaccionando al redactar ese comentario. 

No es la primera vez que veo a profesores que actúan así y dicen ese tipo de comentarios sin tener en cuenta realmente las repercusiones que pueden tener en los alumnos. Mi primera tutora del colegio cuando hice las prácticas tenía claro que una niña iba a repetir curso en diciembre. Y sorprendentemente, la niña repitió.

Así que le dije que el comentario de la profesora estaba fuera de lugar  y que no pensase que iba a ser difícil aprobar la asignatura, porque todavía queda mucho tiempo. Le dije que íbamos a trabajar los dos para que eso no ocurriera. Para mi sorpresa, el miércoles me comentó que había hablado con la profesora sobre el comentario que le había puesto en la interevaluación y la profesora le pidió perdón y le dijo que estaba cabreada el día que lo redactó. Le animó a que se esforzara más en los siguientes exámenes. 

Era una sesión que estaba siendo complicada de por sí, porque él estaba manteniendo ese pensamiento y le estaba impidiendo atender a la clase en sí. Necesitaba tomarse un tiempo para identificar lo que le pasaba, analizarlo y decidir actuar o no. No podía iniciarse el proceso sin siquiera explicitar lo que había pasado. 

Justamente lo que me pasa a mí, al menos en parte, con el grupo del Grado de Infantil. Desde hace 4 semanas, estoy realizando una suplencia de una asignatura que di en su momento cuando hice la carrera, pero que no fue especialmente una de las que más impactó. De hecho, al tener que volver a los apuntes no me acordaba de que hubiera dado eso en ese momento. 

Anduve muy dubitativa durante las primeras semanas respecto a los contenidos de la asignatura, sobre todo en términos de comodidad  y seguridad al tener que explicarlos, asumiendo que tenía el rol de transmitir los conocimientos. Me notaba que dependía mucho de la teoría a la hora de dar la clase y centraba mi atención a este tipo de procesos y no a otros. Y me he dado cuenta de que eso me impedía disfrutar de la sesión.

Una de las conversaciones que he tenido, precisamente esta mañana, ha sido con una profesora que me dio clase en primero de carrera, en una asignatura que poco tiene que ver a nivel de contenidos pero sí que tiene que ver con la manera que tengo de entender la clase en el contexto universitario. O al menos uno de los referentes que tengo a la hora de dar las clases en la universidad porque me gustaba la manera de dar las clases y de entender la profesión. Estuvimos hablado sobre varios asuntos que me preocupaban de cara a la asignatura en cuanto a cómo gestionar ciertos momentos en los que me resulta complicado no reaccionar y qué y cómo puedo hacer para dejar de reaccionar. 

Siento cierta impotencia porque realmente no sé qué significa la asignatura para ellos o la carrera en sí o el hecho de ir a clase o el participar en clase o el estar físicamente en clase, sobre todo de cara a la carrera en la que están. Y habla la que más tiene que callar porque elegí magisterio porque un amigo lo hacía y en los primeros meses me di cuenta que realmente era lo que quería ser. 

Entiendo que les preocupe la evaluación igual que a mí me preocupa cómo vayan a estar cuando yo no esté, cuando se incorpore el profesor. Quizá el no saber dar respuesta a sus dudas me hace dar más importancia y por tanto prestar más atención al tipo de preguntas orientadas a la evaluación. Pero para mí, el hecho de que sean evaluados no quiere decir que dependan de ella, que todo vaya orientado a ella, que su fin sea aprobar la asignatura y entiendo que los modelos previos que tienen acerca de la educación en sí esté condicionado por el modelo de fondo que hay en las etapas educativas de las que provienen y que ver el modelo desde el que uno parte es complicado pero muy necesario. 

Hubo varios momentos a lo largo de la carrera que me planteé el modelo educativo que estaba siguiendo, en el que participaba pero que a la vez me producía ciertas disonancias con mi manera de entender la educación que estaba en proceso de desarrollo y que todavía sigue y espero que siga. Para mí, eso implicaba principalmente dos aspectos: diferenciarme del modelo en el que participaba (estuviera de acuerdo o no con él) y encontrar otro modelo distinto a los que conocía que incluyera los fundamentos educativos que en ese momento defendía. 

Me hicieron replantearme qué sentido tenía para mí estar haciendo Magisterio en relación a para qué lo hacía, para quién y por qué. Uno fue en 2º y otro en 3º como respuesta a cómo habían actuado los alumnos ante un comportamiento de un profesor. Y cómo el profesor había gestionado eso o no. 

En el caso en el que el profesor sí que había actuado  me gustó que lo explicitara y que dedicara una sesión a compartir con nosotros lo que había estado ocurriendo durante semanas porque me permitió verlo desde una perspectiva diferente. Muy pocas veces un profesor mío ha dedicado tiempo y espacio para hablar sobre procesos activos que estaba teniendo lugar en ese momento. En ese caso era un dilema de los alumnos por un examen tipo test en los que los primeros que hacían el examen tenían peores notas que quienes lo hacían después porque algunos de los que lo hacían antes les decían las respuestas a los de después. 

La manera en la que lo resolvió me resultó muy graciosa porque cambió una pregunta de lugar y las demás respuestas estuvieron mal. Recuerdo que me enfadé muchísimo porque los alumnos decían que era el profesor quien tenía que actuar, de hecho se lo dijeron abiertamente. Para mí el problema de fondo era otro muy distinto. ¿qué valoras: aprender de la asignatura o tener una buena nota sin saber nada de la asignatura? Me dio mucho que pensar esa sesión y me sigue dando que pensar. 

Mi duda ahora es ¿cómo les hago reflexionar sobre el sentido que tiene para cada uno hacer lo que hace, para qué lo hace, para quién lo hace y por qué lo hace? ¿qué sentido tiene para mí hacerlo? ¿qué sentido tiene para ellos que lo haga? ¿el hecho de hacerlo hace que se atiendan a ciertos procesos? ¿o que se sensibilice a atenderlos? ¿qué procesos hay activos? ¿qué procesos somos capaces de atender? ¿cómo sabemos a que procesos atendemos?¿podemos seleccionar a qué procesos atender? ¿de qué depende que atengamos a unos procesos o a otros?




martes, 9 de enero de 2018

(Des)Conexión

La semana pasada, preparándome para ir a una clase, estuve pensando cómo iba a ser el próximo post, sobretodo teniendo en cuenta los que he ido pensando en las últimas semanas y meses pero...

¿Tú quién eres?

Tu peor pesadilla.

No sabes la razón que tienes. ¿Te atreves a venir por aquí después de más de un mes?

Sí.

No es una pregunta.

Pues revísate la vista  porque lo has preguntado.

Era una pregunta retórica.

Joe, pues avisa.

¿Y cómo lo aviso? Eso se sobreentiende.

Eso lo sobreentiendes tú que lo escribes pero no quien lo lee.

¿Tienes salida para todo?

¿Otra pregunta retórica?

Mira, déjalo. ¿Qué se te ha perdido?

De momento creo que nada, he pasado poco tiempo en el despacho como para poder perder algo. Pero tiempo al tiempo.

¿Eres tonta o algo parecido?

El otro día vi esa película.

¡PARA!

No nos estamos entiendo.

¿EN SERIO?

¿Estás un poco rara o soy yo?

Conversación de besugos.

Ya no sé por dónde iba escribiendo... Ah, sí.

Y es el segundo día de vuelta de vacaciones...

De vaca...¿qué?

Sigue, sigue...

Creo que fue el viernes pasado, cuando saliendo de casa empecé a pensar sobre cómo enfocar las entrevistas que quiero hacer...

La de los profesores.

No, la de los chicos.

¿Ahora son chicos?

Esa es una de las preguntas que debería hacerme pero en un principio serían los dos.

Me he perdido.

Yo también lo estoy, si te sirve de consuelo. La idea que tengo ahora referente a cómo enfocar la metodología es trabajar a partir de los relatos de los alumnos y de los profesores como cada uno de ellos de manera individual primero y después grupal.

Ah... Vale, Vale. Continúa.

Pensaba sorbe todo en los temas que quiero trabajar teniendo en cuenta las distintas perspectivas de los que considero protagonistas...

¿Qué temas son?

Esa es una de las preguntas que debería hacerme pero destaco sobre todo el desarrollo personal, el desarrollo profesional y los niveles de conciencia, teniendo el tema del tipo de relaciones que se establecen entre los alumnos y los profesores.

Ah... Vale, vale. Sigue.

De todas formas aún tengo que leer más...

Como te tengas que leer los cerca de 300 artículos, tesis, congresos, capítulos de libros y libros que tienes, creo y sólo creo que no vas a entregar la tesis a tiempo. Al menos no en este tiempo.

No quiero leerlo TODO, pero sí tener una idea de los temas más importantes. 

Ah... Vale, vale. Por eso te has tirado 4 meses haciendo una revisión bibliográfica.

Y suerte que me dio por parar porque sino ahí sigo. Por cierto, ¿me vas a volver a interrumpir?

Llevo más de un mes sin poder hablar con nadie, tengo que recuperar el tiempo perdido. Si quieres que no te interrumpa, explícate mejor...

Jódela. Tengo yo la culpa de que me preguntes.

No te entretengas y sigue escribiendo que a este paso no escribes el post que tantas ganas tienes de escribir.

Resumiendo lo que quería escribir en el primer párrafo del post, cuando iba a una clase estuve pensando explícitamente cómo enfocar las entrevistas con los alumnos. Son alumnos míos de clases particulares lo que me permite  tener un tipo de conversación diferente al que tuve cuando realicé las entrevistas a los profesores. 

Es un contexto de entrevista diferente al contexto que estamos acostumbrados a trabajar, a conversar, a comunicarnos, aunque es cierto que contamos con la ventaja de conocernos y eso facilita, al menos en mi caso el realizar la entrevista. 

No he realizado todavía ninguna entrevista a los alumnos pero sé que no va a ser igual a ninguna de la que he realizado a los profesores, al igual que hay diferencias entre las propias entrevistas a los profesores y espero que ocurra lo mismo en los alumnos. 

Va a ser diferente por muchos motivos y que justamente tienen que ver con los temas que quiero trabajar y que antes concreté. Mi desarrollo personal en cada una de las entrevistas no es igual (y espero que continúe así), al igual que mi desarrollo profesional y que el tipo de relaciones que establezco en función del rol que asumo que tengo dentro del propio contexto educativo. Es decir, no me dispongo igual cuando entrevisto a un profesor, a un profesor que me ha dado clase, a un profesor que me ha dado clase y tengo otro tipo de relación a parte de la profesional, a un alumno, a un alumno que he dado clase o  a un alumno que he dado clase y tengo otro tipo de relación a parte de la profesional. Y aquí entran en juego, en mi caso, muchos matices que me permiten dinamizar y notar cómo me afecta a la hora de afrontar una entrevista.

Los niveles de conciencia también influyen pero es uno de los temas que tengo que revisar y analizar en profundidad. 

La primera entrevista fue a finales de 2015 a una profesora que me había dado clase años anteriores y la última fue a mediados del 2017 a una profesora con la que había realizado las prácticas hacía dos años. En total hice 6 entrevistas oficiales, extraoficiales son muchísimas y muy enriquecedoras también. 

Siguiéndole dando vueltas a todo esto y haciendo mis propias conexiones, me acordé de mi escena favorita de "Star Wars: los últimos Jedi", en la que...

¡NO ME JODAS! Has montado todo esto para hablar de una frikada de las tuyas.

Afirmativo. Espera, no era una pregunta. Me comprendes.

Desearía no hacerlo...

La escena que más me gusta, por no decir la única que me gusta, es en la que están Luke y Yoda. Pese a que no me gusta en general los diálogos de la película, los de esa escena me encantan. Para mí, hablan sobre 3 cuestiones importantes y las comenta justamente Yoda.  

La primera es para qué Luke se lee los libros, una sorpresa para Yoda. ¿Por qué lo hace? ¿Por qué no lo iba a hacer? ¿Qué sentido tenía para él leer esos libros? ¿Si no tuviera la experiencia que tiene y fuese quien es, los hubiese leído? ¿Por qué Yoda se sorprende por haberlos leído?

La segunda es cuando hablan de los fracasos como oportunidades de aprendizaje, sin los cuales no tendría sentido el aprendizaje. ¿Qué es un fracaso? ¿Qué es un aprendizaje? ¿En qué se parecen? ¿En qué se diferencian? ¿Qué, quién, cómo y para qué se conexionan?

La tercera es cuando hablan explícitamente de la relación entre maestro y el alumno, comentando algo así como que el alumno es capaz de llegar hasta donde el maestro es capaz de hacer llegar. No es así justamente la frase pero en esencia para mí ese es su significado. Me llaman la atención dos cuestiones: la facilidad con la que se atribuyen los roles de maestro y alumno y los límites entre ambos roles, viéndolo incluso condicionante y estático. ¿Qué papel juega el desarrollo? ¿Qué tipos de relaciones pueden establecerse entre alumnos y maestros? ¿Se entiende de manera diferente las relaciones entre mentor-discípulo, docente-discente, profesor-estudiante, maestro-alumno?¿Qué tipos de profesores hay? ¿Qué tipo de alumnos hay?¿Cómo influye la relación que se establece entre ambos y el propio proceso de aprendizaje que cada uno desarrolla?


viernes, 1 de diciembre de 2017

Madurez

La semana pasada en clase, hubo un detalle que me llamó la atención. Sobre todo teniendo en cuenta que en las últimas semanas estoy desarrollando cierta sensiblidad y atención a notar ese tema desde que estoy leyendo sobre ello.

Bueno, leer leer... No leo mucho más que los títulos de los artículos o tesis que estoy buscando para tener más información sobre subtemas que entiendo que forman parte de mi tema. Lo que me da que pensar acerca de cuál es el tema que quiero trabajar porque hay varios que me interesa trabajar, sobre todo teniendo partiendo de las experiencias en las clases particulares (desde un punto de vista diferente al de profesora y alumna), en las prácticas (donde adopté un rol entre profesora y ayudante) y en mi propia experiencia como alumna.

Justamente por este último rol, y por el hecho de ver las experiencias que viví como alumna en cada uno de los niveles educativos en los que he estado desde distintas perspectivas, me hace darme cuenta de cómo se vive la experiencia desde ese punto de vista, diferente a las demás. Son diferentes entre sí, pero quizá el rol de alumna es el que más me llame la atención por cómo percibo que viven el contexto educativo en general y la relación con los profesores en particular.

Para mí, no tiene mucho sentido analizar la situación dentro del aula fijándose únicamente en los profesores o en los alumnos. Al menos en la muestra de artículos que tengo sobre temas como la motivación, el comprimiso, la depresión, el uso del móvil, la influencia de los estilos de apego tanto de padres y madres como de profesores y como de alumnos, la ansiedad, el quemarse en la escuela... generalmente se centran en uno de los participantes activos del aula (para mí los alumnos y los profesores). Activos no implica que participen sino que están presentes en un aula diariamente.

Relacionado con esto, hace unas cuantas semanas, escuchando la radio en el coche, oí una noticia sobre un nuevo término, al menos no sabía que tenía nombre, el presentismo laboral.

Es curioso porque los investigadores lo definían como la acción de ir a trabajar de manera presencial pero sin realizar todo el tiempo que estaban allí las funciones que debían cumplir. De hecho ponían el ejemplo de utilizar el wifi de la empresa para estar en las redes sociales o jugar a juegos de internet.

Reconozco que la foto que inicia el post es un ejemplo de presentismo laboral. No fue sólo una foto, sino más de las que voy a reconocer.  Este asunto, el del presentismo laboral, daría para un post de por sí.

El caso es que la semana pasada tenía clase para repasar el examen del día siguiente. El tema era de las operaciones con potencias y logaritmos. Con lo cual ibamos a repasar por medio de ejercicios. Mi idea era hacerlos primero individualmente y luego comparar los resultados y los procesos.

Pero hubo un cambio de planes porque uno de los aspectos que estoy trabajando con él de manera transversal son técnicas de estudio y organización a la hora de estudiar. No está acostumbrado a estudiar sólo y eso le dificulta a la hora de ponerse. Por lo tanto, la madre me propuso que hiciera los resúmenes, algo que normalmente hacemos los dos leyendo, entendiendo y explicando con nuestras palabras lo que hemos leído. Normalmente no hubiese accedido pero pensé que era una buena oportunidad de que él repasara sólo para el examen de matemáticas mientras yo resumía la parte del examen de ética.

Así que decidimos trabajar así hasta que terminara de subrayar. Pero cuando llevábamos una hora, serían sobre las 17:30 o 18:00 me dijo que le habían dicho sus amigos que el examen de Robótica era el día siguiente. A lo que le respondí que él me había dicho que era el lunes siguiente. Pero "han debido de cambiarlo". Suerte también que se enteró que tenía examen antes de ir a clase, al menos tenía tiempo de estudiar. De momento dejé estarlo hasta que terminamos la clase.

Después de terminar de subrayar y de que él se estudiara la parte de Robótica, estuvimos repasando el examen de ética. Y aquí tuvo lugar el comentario que hizo y que me dio que pensar.

La parte que están trabajando en ética son los inicios de la filosofía y estuvimos reflexionando sobre porqué pensaban como pensaban y el sentido que ha tenido para la humanidad  a lo largo de los años focalizarse en la epistemología y cómo a partir de ahí comienzan a surgir las diferencias entre las religiones, las políticas, las culturas, las sociedades...

No recuerdo porqué le surgió el comentario porque el hecho de que seamos los dos muy divergentes hace que no me acuerde de los motivos por los que salen los temas.  Pero me dijo que la asignatura de ética es muy importante porque te permite pensar y entender lo que ocurre y que no se da antes, en secundaria, porque los niños no tienen la madurez como para entenderlo.

Me encantó la reflexión que hizo, pero luego pensé en lo que había pasado en los momentos previos a esa conversación y me cuestioné qué significaba para él la madurez. Y si realmente se necesita cierto grado de madurez, supongo que intelectual, para llegar a comprender los contenidos de la asignatura. Cuentinándome también si realmente esos contenidos son popios de la asignatura de ética y filosofía o deberían ser transversales a todas las asignaturas independientemente del nivel educativo.

De hecho teniendo en cuenta el tipo de reflexiones y análisis, no sólo de este comentario en particular sino en todos los que he escuchado y escucharé en las clases, desde los distintos puntos de vista que explicité antes, me ha dado que pensar en cuanto a cómo enfocar la tesis, como uno de los posibles objetivos a conseguir.

Sigo dándole vueltas al asunto y de hecho tengo pensado en venderles el tema a  los chicos que doy clase y que ellos mismos me digan si les gustaría trabajarlo y lo más importante, si tienen sentido para ellos lo que tiene sentido para mí.



viernes, 17 de noviembre de 2017

No sé qué te estaba contando...

Últimamente, tengo la sensación de no escribir todo lo quisiera y que me escudo en no tener tiempo para hacerlo o en gestionarme los tiempos que tengo de manera diferente a como lo hacía antes. No es ni bueno ni malo, sino diferente. Pero justamente esa diferencia me hace valorar más poder tomarme mi tiempo y mi espacio para escribir. 


En los últimos meses, me propusieron dar clases particulares a un chico de 4º de ESO y a un grupo de matemáticas del Grado de Magisterio de Educación Primaria. Disfruto mucho de las clases particulares, sobre todo porque me permite, y me permito, relacionarme de una manera distinta con los alumnos en comparación con la figura del profesor. Es un contexto más informal, más cercano y más personal e individualizado en el que se establece un tipo de relación diferente a la que se puede establecer teniendo grupos de alumnos.

Las clases particulares con el chico de 4º de ESO están siendo muy estimulantes para mí, sobre todo porque era un alumno de la clase en la que hice mis primeras prácticas de la carrera. Cuando le conocí, estaba en 6º de Primaria y no le había vuelto a ver desde entonces. Es muy curioso notar el cambio paralelo que hemos ido teniendo los dos a lo largo de los años. A varios niveles y en un contexto diferente, aunque en mis prácticas siempre intenté tomar una perspectiva diferente a la del profesor, o a lo que para mí era ser un profesor. 

El grupo de matemáticas al principio era una persona, luego eran 4 y finalmente son 2. Aunque creo que eso cambiará en las próximas semanas, en la mayoría de las clases han seguido viniendo dos personas. No lo considero un grupo  en sí, sobre todo porque son pocos, y porque estoy en proceso de generar el sentimiento de grupo. El contenido de las sesiones es de, de momento, una asignatura de matemáticas del Grado de Magisterio de Primaria, en el que yo fui alumna y llevo cerca de 4 años dando clases particulares a compañeros sobre cómo resolver los ejercicios. Centrándome principalmente en las operaciones en sí y dejando de lado la explicación escrita que debe acompañar a dichas operaciones. 

Así que he decidido dedicar tiempo a que practiquemos eso. Se me ocurrió una manera poniendo los exámenes de años anteriores pero introduciendo una variable: el examen lo hacíamos los 3 juntos. No hay límites de hojas, no se solucionan dudas durante el examen y hay un tiempo limitado para hacerlo. Como si fuera un examen real, pero sin serlo. 

El resultado para mí fue muy positivo. Me daba, y me da, igual la nota que tengas porque eso dependerá del criterio que tenga quien corrija y de otros factores. Además, la manera de corregir estaba más centrada en la explicación que en las operaciones. Cuando realizas las operaciones, cuando resuelves un problema matemático, llevas a cabo un proceso de organización de la información, de procesamiento de la misma y de resolución aplicando las operaciones oportunas que no es visible. Pero el hecho de que no lo sea, no implica que no exista y justamente ese hecho dificulta que no se atienda a ese proceso y que resulte complicado explicitar escribiendo el proceso en sí. No puedes resolver un problema si no llevas a cabo varios procesos simultáneos. 

Lo gracioso del asunto es que en las clases no te ayudan ni te enseñan a explicitar ese proceso de reorganizar los pasos que sigo y a redactarlos. Pero creo que muchos de los problemas con las asignaturas similares a estas, tienen su origen en atender a este tipo de procesos, mucho más sutiles, volátiles y complejos que las operaciones en sí. Sobre todo porque un problema plantea varios problemas y tan importante es la solución como el proceso que te lleva a esa solución, No hay solución sin proceso de resolución. 

En el primer examen que hicimos conjuntamente, surgieron varias cuestiones interesantes para mí que tienen que ver con las estrategias de resolver los problemas. Los ejercicios eran muy similares a los que habíamos hecho en las sesiones previas pero con la variación de tener que incluir las explicaciones. El hecho de que yo no tuviera ni idea de la solución y de que estuviéramos en la misma situación generó cierto descoloque en ellos. Aun así salieron sentimientos de frustración al no saber solucionar el ejercicio, bien porque no lo entendían o porque no sabían continuar. Cuando nos pusimos a corregir, cada uno de ellos explicó lo que había hecho y cómo lo había hecho, pregunté si comprendían el proceso de resolución de cada uno y después les expliqué cómo lo había hecho yo.

Una de las cuestiones más interesantes que salieron era que les resultaba complicado escribir lo que iban haciendo, ya sea expresándolo paso por paso o describiendo lo que habían hecho antes o después de hacerlo. Justamente por eso decidí incluir este tipo de examen, sobre todo porque a la hora de explicar y la manera en la que se hace guarda mucha relación con la resolución numérica. Escribir este tipo de procesos no es fácil porque son razonamientos que solemos tener muy automatizados y no nos paramos a pensar demasiado en el proceso. Pero entiendo que es un proceso básico para un profesor, al menos es muy importante en mi formación y desempeño. 

Precisamente, las sesiones de matemáticas son las únicas que he mantenido esta semana porque ha sido la primera semana de doctorado, espero que de muchas, a la que he asistido. Eso me ha hecho no poder tener las clases particulares de las tardes de manera presencial. Sin embargo, me ha permitido dedicar tiempo a pensar sobre la tesis. 

El tener las clases particulares no me quita tiempo para dedicarme a la tesis, pero sí que es cierto que en las semanas "normales" los tiempos que tengo son más reducidos y el momento en el que estoy hace que no tenga clara la dirección que quiero seguir. También tengo una escasa formación en metodología y en los distintos tipos de investigación, pero esta semana me ayudó a resolver algunas dudas que tenía.

La semana ha sido intensa por muchos motivos pero el principal ha sido el descoloque inicial. Sobre todo porque se hablan de conceptos diferentes, intuyo que son diferentes pero no sé en qué, algo que irá cobrando mayor sentido conforme avancen las semanas pero me sentí muy perdida. 

Me resultó muy desafiante la experiencia porque me voy con muchas dudas y con muchas ideas de lo que escuché, de lo que vi, de lo que no hablé... Es curioso porque me resultaban muy interesantes ciertas cuestiones pero cuando escuchaba los comentarios, prefería no decir nada por la diferencia  entre el tipo de comentarios que hacían y lo que yo quería compartir. 

Procesos continuos y continuos procesos.



domingo, 8 de octubre de 2017

Diferencias

¡Qué pesadita estás con el tema!

¿Con cuál en concreto?

Es verdad. Me olvidaba de que últimamente tienes más de un tema para escribir en el blog.

¿De las clases?

Bueno, vale. Dos temas.

De burnout no hablé mucho.

¿De qué?

Ves.

Ah... Lo de quemarse no, pero tiene que ver con eso. 

Tiene que ver con eso... Mmm... 

Y con lo que acabas de hacer.

¿Qué tiene que ver la encuesta semanal con eso?

Joder, después de tres semanas de curso, ya era hora que le mandaras la encuesta ¿no?

Esperé el tiempo que consideré oportuno para hacerlo. 

¿Como cuando hiciste la primera encuesta?

Algo parecido. Se me ocurrió hacerla porque leí un post sobre alguien que lo hacía con un fin específico. Y decidí probar y como a las dos nos gustó decidí continuar.

Vamos, que si no le hubiese hecho gracia la idea, no hubieses seguido.


No. ¿Qué sentido tendría hacer la encuesta? Hay muchas propuestas que se quedaron como propuestas y no continuaron, fueran por los motivos que fueran. De hecho, recuerdo que en unas semanas se me olvidó enviarle la encuesta y me dijo que si no lo íbamos a volver a hacer. Ese es uno de los motivos por los que seguimos utilizándola. 

¿Sigues sin saber de qué va el tema?

¿Te crees que no lo sabía desde un principio?

No te hagas la lista que al principio no sabías de qué iba el tema.

Que no supiera cómo empezar el post no quiere decir que no supiera el tema en cuestión. De hecho si escribo en el blog es porque atiendo a las diferencias.

¿A cuáles?

¿Qué es una diferencia?

Tú sabrás, a mí no me metas. Tú eres la que escribes.

¿Un cambio provoca una diferencia o una diferencia provoca un cambio?

¿Qué fue antes: el huevo o la gallina?

Eso tiene explicación científica, pero no recuerdo cuál.

Es curioso, porque tu pregunta también tiene una explicación pero no sabes cuál es.

Si hay algo diferente es porque se ha producido un cambio. 

O se ha producido un cambio porque hay una diferencia.

Es lo mismo.

¿Segura?

Depende de lo que cada uno entienda por diferencia.

Y por cambio.

Vamos a ver... Si algo ha cambiado, es porque eres capaz de identificar un cambio, sea del tipo que sea, y eso hace que haya una diferencia entre lo que había antes, durante y después.

Entonces ahí hay varios cambios. 

No tiene por qué.

Claro que sí.

Claro que no. ¿Te acuerdas de la sesión de "Do the opposite" de PDD?

Como para olvidarme, te estuviste riendo cada vez que puso el vídeo. 

Eso no es lo importante, y me sirve de ejemplo también. ¿Qué aprendiste?

Que por más que supieras lo que iba a pasar, te ibas a reír igualmente.

A parte.

Que hacer cosas diferentes no implica un cambio.

No... Espera... No es del todo, pero no vas mal encaminado.

Joder, el hombre hacía cosas diferentes, contrarias a las que hacía normalmente, para cambiar.

¿Y qué quería cambiar realmente?

Tanta memoria no tienes. Pero realmente no estaba atendiendo a lo que deseaba cambiar en sí, sino a hacer cosas diferentes haciendo lo opuesto a lo habitual. Aunque hacer lo opuesto no le hacía generar el cambio que deseaba.

Igual debería volver a ver el fragmento, porque no recuerdo los detalles exactamente. 

¿Cómo puedes cambiar algo, queriendo cambiarlo, sino sabes el cambio que quieres generar, hacia dónde quieres apuntar, hacia dónde quieres llegar? ¿Cómo puedes evaluar un cambio o saber qué tipo de cambio necesitas? ¿Puedes evaluar un cambio sin que se haya producido?