miércoles, 18 de enero de 2017

"La clase" vista desde algunos tema tratados en ADP



Al igual que hay preguntas que parecen no tener mucho sentido, hay respuestas que tampoco lo tienen y peor aún cuando ni siquiera se responde. No responder, para mí, sería una manera de responder absurdamente. No sé si esa acepción la contempla Pennac (2012)  al diferenciar entre respuestas acertadas, erróneas y absurdas, pero de ser no podría ser ni acertada ni errónea porque conllevan razonamiento mientras que la tercera no se produce un intento por razonar. 

Ese precisamente es uno de los elementos con los que trabaja Françoise en la película de "La clase". Más allá de que esté bien o mal la respuesta de los alumnos intenta hacerles pensar sobre cuestiones que ni siquiera se plantean y aprovechar las respuestas erróneas y absurdas para conocer el nivel del que parten los alumnos y planifica la clase a partir de eso. 

Justamente eso posibilita una de las escenas más importantes de la película y que se produce, en gran medida, porque el profesor no puede controlar la situación, aunque lo intenta. 

Uno de los aspectos más importantes en la docencia reside en conocer a los alumnos y eso conlleva tener en cuenta los contextos en los que se relaciona, el momento evolutivo en el que se encuentran y las características propias de cada uno. 

En la adolescencia, se producen una serie de cambios físicos que son evidentes, pero los cambios a nivel psicológico son más complicados de identificar, al menos no resulta fácil si no estás acostumbrada a notarlos. 

Se empieza a desarrollar el pensamiento abstracto que se caracteriza porque se empiezan a notar los matices en personas y situaciones y que les permite poder expresar y evaluar sus argumentos. Paralelamente se produce un pensamiento hipotético-deductivo que se basa en buscar la manera más sistemática de realizar una hipótesis  que explique un problema que ese desea solucionar. Por ejemplo, cuando tras la conversación con el profesor Tumba le escribe una carta sobre los motivos por los que ha cambiado la relación con él y la decisión que toma respecto a su relación con él.

En este sentido, podemos encontrar un ejemplo en aula  por medio del aprendizaje socialmente mediado y situado generando situaciones donde los alumnos traten de solucionar problemas , discutirlos y analizarlos por medio de sus propios argumentos. En la película, un ejemplo de este tipo de aprendizaje y pensamientos es el debate que se crea cuando hablan de la selección nacional. Este aspecto se relaciona también con el tema de la identidad étnica, pero cada cosa a su momento.

Otro aspecto relevante de la adolescencia que se relaciona con el tipo de pensamiento que son capaces de procesar se conoce como cognición social, es decir, la capacidad de entendernos a nosotros mismos y a los demás por medio de la confianza, la intimidad, la reciprocidad, el cuidado, la lealtad y el compromiso) En ese caso, el comentario que hace uno de los alumnos sobre lo que para él significa comer con la madre su amigo es un claro de este tipo de procesos. Y cómo lo utiliza para introducir cuestiones relacionadas con el propio alumno.

De esta forma, existen muchas perspectivas que nos permiten expresar y diferenciar los propios puntos de vista y el de los demás y que condicionan nuestra participación social en momentos determinados. Por ejemplo, podría considerarse que los alumnos atienden a la perspectiva propia, a la del profesor y a la relación entre ambos pero el profesor y Tumba son capaces de de comprender que sin el contexto social no se comprende la interacción social aunque se conozcan las perspectivas y las relaciones, tal y como se muestra en la conversación que tienen sobre las consecuencias que puede tener para Souleimán la expulsión definitiva del instituto. 

Gracias a esa experiencias personales, somos capaces de tomar conciencia sobre sí mismos y dejamos de priorizar nuestra propia perspectiva. En cambio, existen cuestiones relacionadas con la autoconciencia como la audiencia imaginaria y la fábula personal que condicionan la manera de entendernos a nosotros mismo. La primera es pensar que todo el mundo se fija en nosotros y la segunda es considerar que nuestras experiencias son únicas y singulares, y por tanto, nadie nos comprende. Por ejemplo, Souleimán se niega a escribir su autorretrato porque dice que nadie le conoce mejor que él mismo y cuando realiza las fotos considera que no son buenas porque evita quedar en "ridículo".

Hay cuestiones relacionadas con la autonomía y la responsabilidad que merece la pena mencionar. Según Micucci (2005), "a medida que el adolescente ejerce más libertad en la toma de decisiones, también debe experimentar el impacto que estas decisiones producen en él y en los demás". Para mí, cuando se encuentran en el consejo de disciplina el comportamiento de Souleimán comienza a ser consciente de este hecho. 

La escena que he relacionado antes con la identidad étnica es una de mis preferidas de la película porque creo que es un espacio y un tiempo que el profesor aprovecha para trabajar cuestiones relacionadas con este tipo de identidad. Por medio de los autorretratos trabaja la identidad personal pero no se tienen en cuenta aspectos situacionales y en la clase que se presenta no se puede obviar la gran diversidad cultural y étnica que hay. 

Phinneyand y Baldelomar (2011), consideran que se atribuyen significados construidos sobre uno mismo dentro de la cultura del que derivan comportamientos y sentimientos ante dicha cultura. Es decir, se genera una diferenciación de otras culturas  y se reconocen y se ven reconocidos por otras culturas. Se produce una convivencia entre culturas dando origen a trayectorias interdependientes (exploración limitada y se adaptan a los valores de la comunidad) como en el caso de Wei y a trayectorias independiente (se fomenta la exploración proporcionando múltiples opciones de vestir, ocio, relaciones, trabajo y relaciones sociales).

Este tipo de identidad  implica conductas, pensamientos y sentimientos propios dentro del grupo cultural, además de un sentido mayor de confianza en uno mismo, de tolerancia y sentido de apertura a otros grupos. Son precisamente esas prácticas culturas las que favorecen los vínculos, la expresión emocional de experiencias negativas previas y la expresión de conflictos. No aparece en la película pero Souleimán les comenta a sus compañeros las consecuencias de la expulsión definitiva del centro. 

Hay modelos de enseñanza que están basados en concepciones de la comunicación  y fomentan la participación es decir, lograr que la clase sea un contexto colaborativo de aprendizaje y desarrollo de todos. Creo que ese es el planteamiento que tiene Françoise. Independientemente de la metodología que utilicemos pueden surgir conflictos  y eso es algo que tenemos que aprender a gestionar. 

Referencias

Iborra, A., Nogueiras, G. y Herrero, D. (2015). Módulo de Psicología. Material no publicado. Adaptación como material docente para las asignaturas de “Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad”, y “Desarrollo, Aprendizaje y Educación”.

Micucci, J. A. (2005). El adolescente en terapia familiar: cómo romper el ciclo del conflicto y el control. Buenos Aires: Amorrortu.

Pennac, D. (2012). Mal de escuela. Madrid: Mondadori.

Phinney, J.S., Baldelomar, O.A., (2011). Identity development in multiple cultural contexts. In: Jensen, L.A. (Ed.), Bridging Cultural and Developmental Psychology: New Syntheses in Theory, Research and Policy. Oxford University Press, New York, pp. 161–186.

domingo, 15 de enero de 2017

"Un profesor puede decir ciertas cosas que los alumnos no"



Desde hace un par de semanas, hay un recuerdo de las prácticas que tuve en la carrera y que es muy recurrente. Lo recuerdo especialmente con cariño porque fue el periodo de prácticas que más disfruté y más cómoda me sentí, comenzaba a notar que estaba desempeñando el rol de profesora aunque no me consideraba como tal.

Hace ya casi dos años, en mis prácticas en el colegio tuve un incidente crítico, aunque en ese momento lo interpreté como un fracaso laboral porque consideraba y considero que no actué como debía en ese momento pero que sin duda me sirvió para aprender sobre mí misma y cómo había gestionado esa situación.

El caso es que cuando estaba viendo la película de "La clase" seguía pensando en ese recuerdo de las prácticas y cuando llegó el momento del conflicto entre el profesor y el alumno me sentí muy identificada con ambos y encontraba muchas similitudes con mi experiencia pasada. 

La última parte de la película, sinceramente no me gustó. Porque creo que el consejo de disciplina que se hace no sirve más que afirmar un hecho que ya se sabe, es decir, se plantea como una opción en la que se debate entre expulsar al alumno o no, aunque la decisión ya está tomada. No le veo sentido a que se haga primero porque no se está atendiendo a las posibles repercusiones que puede tener la expulsión del alumno en su futuro (cuentan con la información pero no hacen nada con ella) y segundo porque creo que es un problema de todos los profesores y del equipo directivo actuar de la manera  en la que actúan.

En la sesión conjunta de mañana, vamos hacer un juicio sobre lo que pasa a lo largo de la película desde distintos puntos de vista: el alumno (fiscal), el profesor (defensa), expertos en ADP, SFE y PCE, el resto de profesores, las familias, el resto de los alumnos, el equipo directivo y el jurado popular. De esta forma podemos tratar el conflicto en sí y los temas sobre los que trata la película desde diferentes puntos de vista. 

Además, también disponemos de reflexiones de los alumnos y de los profesores sobre dicha sesión en años anteriores y eso nos permite ver cómo se ha trabajado otros años en comparación con este año y centrarnos más en aspectos que hemos ido trabajando en cada una de las asignaturas de manera específica.

Después de ver la película, me dejó mal sabor de boca el consejo de disciplina y la manera que tienen de actuar desde dirección. Además, creo que el hecho de considerar en el juicio que haremos mañana al alumno como fiscal y al profesor como defensa es muy arbitrario porque considero que ninguno de los dos se comportó como debía. De hecho, para mí lo menos importante del juicio de mañana es quién "gane" porque no hay ganadores ni vencidos, creo que es un fracaso tanto para el alumno como para el profesor.

Hay un detalle que me parece muy relevante cuando el profesor rellena el documento en el que tiene que explicitar todo lo que ocurrió durante el enfrentamiento con el alumno. No incluye todo lo que ocurrió y el director le obliga a incluirlo pero "sin dar demasiados detalles". Unas escenas después, el profesor les recrimina a sus alumnos en el patio que "un profesor puede decir ciertas cosas que los alumnos no". Para mí, esas son dos situaciones en las que tanto el profesor como el resto de profesores encabezados por el propio director consideran que los profesores están por encima de los alumnos. 

Como si en el conflicto hubiera dos bandos bien diferenciados: los profesores y los alumnos. Y cada uno se defiende como sabe o puede. Los alumnos buscan cualquier detalle para atacar al profesor e incluso dicen que los profesores que expulsan a los alumnos son unos hijos de puta. Pero no es el alumno quien se defiende sino el resto de compañeros de clase.

En el caso de los profesores es más complicado porque el profesor que tiene el conflicto con el alumno se intenta distanciar del resto de profesores priorizando en su metodología el aprendizaje significativo y en algunos casos el situado propios de constructivismo, mientras el resto parece ser que son más conductistas en la manera de dar clase y de relacionarse con los alumnos. Pero justamente esa manera de dar clase hace que los alumnos tengan una relación diferente con él respecto a la que tienen con el resto de profesores. O al menos es la impresión que me da.

El profesor tiene una manera de entender su trabajo y su relación con los alumnos donde prioriza a los alumnos y no a los contenidos que debe impartir, considera que los protagonistas del aprendizaje son sus alumnos y son ellos quienes deben decidir si aprenden o no. Por eso, les hace leer sobre ciertos temas que les pueden resultar interesantes en el momento evolutivo, intelectual y moral por el que están pasando.

Esa metodología permite una mayor participación de los alumnos en las dinámicas de las clases y produce que el profesor no sea capaz de adelantarse a lo que pueda ocurrir en un momento determinado. Eso le obliga a estar más activo durante la clase, controlar o regular lo que ocurre en ella y eso es algo que, como se observa a lo largo de película, no puede controlar. 

De hecho, cuando les reprocha a las chicas su comportamiento en la sesión de evaluación es una evidencia de que no ha sido capaz de controlarse. No considero que esté mal el comentario pero no en ese momento. Comportamiento, ya sea dicho de paso, que el propio director del centro no es capaz de regular tampoco. Sinceramente creo que es una falta de conocimiento por parte de las alumnas de lo que tienen que hacer, del sentido que tiene que vayan a esas sesiones porque no se toman en serio lo que tienen que hacer; de hecho cuando comparten con la clase lo que se dice en clase sólo resaltan los aspectos negativos que se dicen y no los positivos. 

Ese acontecimiento lo oculta el profesor porque sabe que no ha actuado correctamente, o al menos no ha sido coherente consigo mismo, y decide no incluirlo en el informe. El director se entera de que ocurrió y sólo se limita a decirle que lo incluya pero sin entrar en detalle. Es una manera de encubrir lo que pasó y no deja de ser un error por parte del profesor. Creo que es un aspecto muy importante que se pasa por alto.

El alumno por su parte tampoco actuó bien pero creo que es más esperable que un adolescente cometa un error a que lo cometa un profesor porque al final el que sale perdiendo es el alumno y el profesor queda impune.

Creo que uno de los muros a los que se refiere el título original de película es precisamente a este, a que el profesor está por encima del alumno en cuanto a que sabe más, está más preparado y puede actuar de manera diferente a los alumnos. Pero en la película se muestra como no es así. 

No sé si el tema central sería el respeto o la autoridad porque desde mi punto de vista no puedes ser una autoridad si no te haces respetar. Otra cosa es cómo te hagas respetar y cómo eso afecta a tus alumnos. 

Veremos mañana lo que pasa pero creo que el tema es muy complicado y delicado, aunque práctico y real al mismo tiempo. Son sucesos que pasan en el día a día pero de los que no nos paramos a pensar o reflexionar sobre lo que pasa. 

En mi experiencia personal, en los primeros días empecé a notar que una niña "molestaba" a una compañera. No es que la molestara, simplemente era más inquieta que la otra y siempre andaba haciendo algo que en ese momento no debía principalmente jugar con las tijeras o con la regla. Siempre andaba pendiente e intentaba quitarle cualquier elemento que fuera estimulante para ella y así su compañera podía dejar de estar pendiente de ella y centrarse en lo que hacía ella. 

Los primeros días le quitaba con lo que estuviera jugando directamente y al rato se lo devolvía, y a los poco días solo con la intención de acercarme lo guardaba y se ponía hacer deberes o lo que fuera. O sino la compañera le indicaba que le estaba mirando y lo guardaba. 

Un día, explicándole una cosa a la compañera, le dije a la niña que guardara las tijeras  y no me hizo caso, se lo volví a decir y no lo guardó. Así que decidí ignorarla hasta que volvió a incordiar y le dije que se fuera a la clase de enfrente, gritando. Primer error. Suelo ser tranquila pero llegó un momento en el que no pude aguantar y grité. Como la niña no quería ir le reproché que no me había hecho caso las otras veces y me dijo que ya lo guardaba pero como estaba enfadada yo no era capaz de razonar y le dije que se fuera. Como estaba la profesora de la clase, me apoyó y le mandó a la clase de enfrente. 

Inmediatamente después de hacerlo me sentí muy mal conmigo misma porque sabía que no había actuado bien y cuando terminó la clase hablé con la niña. Le pedí perdón por haberla gritado y le dije que no volvería a ocurrir y ella me dijo que no se había portado bien porque no me había hecho caso las otras veces. Cuando solucioné las cosas con ella, se lo dije a mi profesora y al final quedó en una experiencia mala, pero experiencia al fin y al cabo.

Precisamente gracias a esa experiencia, busqué y aprendí nuevas estrategias para afrontar esas situaciones. Para mí, el sentido que tiene esta película es que los conflictos siempre van a existir, incluso puede que los conflictos sean los mismos o parecidos pero nosotros no lo somos, o no deberíamos serlos. 

Parece como que ciertas metodologías basadas en un aprendizaje más colaborativo, más participativo está exento de conflictos cuando no es así. Podrán existir otros conflictos o las maneras y los recursos que se tenga a la hora de solucionar el conflicto serán diferentes pero eso no quiere decir que no haya conflictos. Los conflictos no son buenos ni malos, ocurren y tenemos que aprender a gestionarlos.

Me llamó la atención el comentario que le hace una alumna al profesor sobre lo que ha aprendido en el curso: nada. Nada en relación a qué: a contenidos, a lo que se ha hecho en clase, a cómo ha aprendido, a cómo se ha sentido. Pienso que siempre se aprende, no como queremos, no cuando queremos, no de experiencias buenas, no cuando estamos con ciertas personas o no lo que queremos, esperamos o necesitamos aprender. Pero aprender es un proceso personal, nadie puede aprender por ti algo. 

La docencia es un continuo aprendizaje, hay aspectos que podrás controlar y otros que no, pero eso forma parte de nuestro trabajo. No seremos los mismos profesores a lo largo de nuestra carrera profesional, que seamos de una manera o de otra depende de nosotros en gran medida. Al enseñar aprendes y al aprender enseñas. 

domingo, 8 de enero de 2017

Cuestión de profundidad



Hace unos días, hablando con mi padre sobre un tema que no tenía nada que ver con la educación, salió el tema de las notas. No recuerdo qué tema estábamos hablando pero para mi padre cualquier tema tiene una única solución: la educación.

No sé cómo salió la conversación pero llegó un punto en el que me dijo "Tú tienes que saberlo bien porque un niño que tiene un 6 sabe menos que uno que tiene un 8". A lo que le respondí que no tenía nada que ver la nota que tuviese con lo que supieran cada uno, el niño que tiene 6 ha podido aprender más que el que tiene un 8 porque no estás teniendo en cuenta desde donde están empezando a aprender. Él me contestó que me estaba poniendo muy profunda en ese tema y que, de siempre, un niño que saca un 6 sabe menos que uno que saca un 8. 

Me resulta muy curioso la facilidad con la que se evalúa cuantitativamente un proceso que en sí es complejo pero que sólo se puntúa aquello que se ve, es decir, aquello que se plasma en un papel en un momento determinado y no se presta atención a otros factores que están interviniendo en el proceso, bien porque no es fácil darse cuenta de esos procesos que están ocurriendo durante el aprendizaje y que facilitan o dificultan el proceso o bien porque sería "profundizar en el aprendizaje". 

Uno de los grandes problemas de evaluar, tanto para profesores como para alumnos, es que se entiende como el resultado final de un aprendizaje, como si fuera la meta del aprendizaje obtener un resultado que sea aceptable socialmente. Por ejemplo, tener una buena nota en una asignatura conlleva que has trabajado y aprendido mucho durante ese tiempo y se te reconoce por medio de una buena calificación. Por el contrario, obtener una nota baja supone que no te has esforzado lo suficiente durante ese tiempo y no has llegado a aprender lo mismo que tus compañeros. Al menos este sería el planteamiento que defiende mi padre.

Por desgracia, este planteamiento sigue estando presente en la educación y eso genera una serie de limitaciones a los alumnos. Si mi amigo tiene de media un 8  es más inteligente que yo y tiene más valor socialmente que yo que tengo un 4 de media. Esto implicaría que hay una regla que puntúa, clasifica y segrega a los alumnos en función de sus resultados académicos. Es decir, para aprobar necesitas saberte ciertos contenidos y como no los sepas no apruebas. 

En este sentido el aprendizaje no tiene cabida porque no es lo que aprendes tú, sino lo que aprendes tú en función de lo que se supone que tienes que saber en un momento determinado. Eso que tienes que saber en un momento determinado no deja de ser una construcción generalizada de un conjunto de conocimientos que alguien decidió que fuesen así entendiendo el aprendizaje como algo que los niños de cierta edad deberían saber pero que no tienen por qué saber. 

Por ejemplo, estos meses pasados estuvimos dando geometría espacial en las clases particulares. La niña está en 2º de la ESO y de geometría no ha dado más que los cuadriláteros y los triángulos porque en los libros de Matemáticas esos temas siempre están atrás y nunca se dan, porque lógicamente tienes que seguir un libro de texto y el orden que tiene ese libro de texto. Pero la profesora de este año ha decidido dar primero esos temas. Así que en apenas 3 meses nos hemos aprendido las pirámides, los prismas, las figuras geométricas, los conos, los cilindros y las esferas y sus respectivas fórmulas del perímetro, del área y del volumen. 

En las primeras sesiones vi que nos costaba comprender ciertas concepciones básicas de la geometría plana. Algo que por otra parte no m extraña porque el tema de por sí es complicado si no se le dedica el tiempo suficiente y se dan las fórmulas para que se memoricen y no para que se aprendan. 

Además, el orden del libro no facilitaba las cosas, sino todo lo contrario. Así que decidimos hacer nuestros propios apuntes y eso nos permitió suprimir información que no era relevante y a tener la información suficiente en una sola hoja, en lugar de 2 temas enteros de unas 25 páginas del libro. A partir de esos apuntes que hicimos resolvimos la hoja de problemas de repaso. Usamos alguna de esas preguntas como ejemplos en los apuntes, pero la mayoría de los ejercicios los hizo sola a partir de los apuntes que hizo. En esa práctica tuvo todos los ejercicios bien y además tuvo un positivo por ello. 

El problema vino con el examen porque tenía que saberse todas las fórmulas que había aprendido a utilizar haciendo los apuntes y la hoja de repaso y saber aplicarlas en cada caso. Lo segundo sabía hacerlo pero lo primero resultó más complicado por la gran cantidad de fórmulas. El resultado de la evaluación fue un muy merecido 5. 

Uno de los motivos por los que me encanta dar clases particulares es que me permite profundizar en el aprendizaje propio y ajeno como una manera de explorar los procesos que intervienen en él, los aspectos que los que puedo mejorar, aquellos que puedo controlar y los que no. De hecho, en las clases particulares la mayoría de las veces no sé lo que voy a hacer y eso me permite estar más pendiente de los procesos que están teniendo lugar, vivirlos, experimentarlos y sentirlos de una manera diferente a cuando sé qué es lo que voy a hacer.

Por ejemplo, la semana pasada quería hacer una revisión de los contenidos de inglés del primer trimestre pero no sabía cómo hacerlo. Así que le pregunté que quería hacer y me respondió que yo le dijera frases y ella las escribía. Me pareció muy buena idea porque así podía introducir el listening a la dinámica y porque me permitía que ella también participara en la dinámica. 

Es curioso porque cuando era estudiante de la ESO, en Primaria tampoco estudiaba tanto o no tengo recuerdo de estudiar tanto como en la ESO, aprendía de una manera totalmente distinta, aprendía por memorización y así me fue. Entendía que tenía que aprender todo lo que pudiera y fuera como fuera y no sentía que estaba aprendiendo, al menos no como lo siento ahora. Lo que quería era aprobar los exámenes, no aprender, quería terminar la ESO y el Bachillerato. De hecho, cuando terminé Bachillerato hice selectividad por hacerla pero ni siquiera estudié primero porque quería hacer un grado superior y con el Bachillerato ya lo podía hacer y segundo porque no quería ir a la universidad. Pero mira por dónde hoy estoy haciendo un máster en Educación Secundaria. 

Me gusta ser profesora porque todos podemos aprender: no a mismo ritmo, no en el mismo tiempo, no a la vez, no en el mismo contexto, no con las mismas personas pero tenemos la capacidad de aprender.






sábado, 31 de diciembre de 2016

La desertora

¿Tú por aquí? 

¿Por qué te resulta extraño que escriba en el blog?

Tú sabrás. ¿Cuándo fue la última vez que escribiste?

Ahora mismo estoy escribiendo pero supongo que no te refieres a eso, ¿no?

No. 

Mmm... Estas semanas estuve haciendo trabajos del máster.

No me refiero a eso tampoco. Sabes lo que quiero decir con eso.

Ah... es que no he tenido tiempo para escribir post sobre las asignaturas como me hubiera gustado, pero tengo unos cuantos posts pensados. 

Caliente, caliente.

Entre las clases particulares, las entrevistas, las transcripciones de las entrevistas, las clases del máster y las tareas de las asignaturas no tengo tiempo de escribir.

Sí que tienes tiempo pero no quieres escribir aquí. Y eso de las entrevistas, las transcripciones de las entrevistas y demás lo haces porque quieres, nadie te obliga. 

Yo sí. Es una parte importante para el TFM.

¿Y te preocupas por esa gilipollez? Pero si no has hecho nada de lo que tenías pensado hacer en estos 4 meses sobre la investigación. ¿Te has leído los artículos que te dijo que te leyeras hace ya 9 meses? ¿Has revisado tu querido TFG? ¿Has revisado las entrevistas que tienes?¿Has empezado a utilizar el programa de ese para analizar las entrevistas? No me hagas reír, no has hecho nada de lo que tenías pensado hacer. 

Quizá no he hecho todo lo que quería hacer pero he hecho cosas. 

Dime una cosa que hayas hecho.

Una entrevista y dos transcripciones. Y una comparación entre dos entrevistas que tenía hechas.

¿Y cuánto has tardado en hacer todo eso?

Unas 3 semanas.

Es verdad, discúlpeme señorita que ha "malgastado" su valioso tiempo en hacer lo que supone que es importante para usted. No has hecho ni un 10% de lo que tenías pensado pero has conseguido grandes avances en la investigación. Me pongo a sus pies.

Una pregunta.

O dos.

O las que me dé la gana.

Venga, pregunta.

¿Has dicho antes que sí tengo tiempo para escribir pero no quiero escribir aquí?

Claro que lo he dicho y sabes que es verdad.

¿En qué otro sitio he escrito?

En otro blog.

¿Y te enfadas por eso?

No me enfado.

Es verdad no estás enfadado, estás celoso.

¿Celoso yo? No me hagas reír.

O sea que es verdad. 

Qué voy a estar celoso yo de que escribas en otros blogs que no son el tuyo y que, por otra parte, no tenías que haber escritos esos dos posts.

Pero si antes no te ponías celoso cuando escribía en otros blogs. ¿Por qué ahora sí?

Y dale, que no estoy celoso. Simplemente me jode que escribas en otros blogs teniendo este. 

No me has contestado.

No quiero contestarte.

¿Es porque escribo poco últimamente?

Tú sabrás.

¿Es porque no te gusta cómo escribo?

Como últimamente no escribes no me acuerdo si escribes bien o mal.

¿Piensas que escribo mal aposta en este blog y bien en el otro?

Tampoco te las des de la Diosa de la escritura porque no lo eres. Pero seguro que sí lo haces.

Desde que empecé el máster escribí 18 post.

Si quitas las mierdas de  conversaciones introspectivas estas que hacemos y la de las clases de la niña te quedan la mitad.

¿Qué tienen de malo estas conversaciones?

¿Tienen algo bueno?

Para ti desde luego que no, pero para mí sí. 

¿El qué?

Reflexionar.

JAJAJA ¿En serio? Es una broma.

No, lo digo de verdad.

Pero si nunca sacamos nada en claro, solo discutimos. 

Reflexionamos. 

Creo que no estamos hablando de lo mismo. ¿A estas conversaciones que no sabemos de dónde salen ni hacia dónde van las llamas reflexiones?

Por eso precisamente son reflexiones. 

Si otra cosa no, pero hablar de cosas que no tienen nada que ver con lo que estás escribiendo se te da de miedo.

Gracias, supongo. Entonces, ¿quieres que siga escribiendo aquí, quieres que deje de escribir en otros sitios o qué quieres?

¿Ahora te importa lo que yo quiera?

No especialmente, pero me gusta tener una segunda opinión.

No me ha quedado claro pero bueno, yo te lo digo y como no me vas a hacer caso en lo que te diga al menos que te sirva para "reflexionar". Si tienes un blog, para qué coño escribes en otro. Si tan poco tiempo tienes, no escribas y céntrate en lo que tienes que hacer. Y no estoy celoso. 

Entonces no quieres que escriba.

Sí quiero que escribas pero donde debes escribir. 

No es donde debo, es donde tú quieras que escriba. 

¿Por qué lo creaste entonces?

Para escribir, pero eso no quita para que escriba en otros blogs.

HAZ LO QUE TE DÉ LA GANA.







jueves, 15 de diciembre de 2016

Desafíos diarios

Hace un par de meses encontré un juego para ordenador (Taptiles) que consiste en realizar parejas, algo parecido al Mah-Jong pero más dinámico. Es un juego entretenido, al menos a mí me lo parece y con el que es fácil engancharse. Y desengancharse también.

Tiene una opción de juego que es "Desafíos diarios" que contiene 5 juegos diferentes pero con el objetivo principal de hacer parejas para lograr otros objetivos secundarios. Cada mes puedes ser perfecto si completas todos los desafíos diarios. 

Al principio jugaba por diversión y por pasar el rato, pero llevo varios meses consiguiendo la perfección en el juego y mi objetivo de jugar ha cambiado. Cuando quiero jugar juego en otras opciones del juego pero los desafíos los hago todos los días. Incluso si no lo haces un día, puedes volver a retomar y hacer los desafíos siempre y cuando no haya cambiado el mes. Motivo por el que inicialmente me hice perfecta y me enganché al juego.

El caso es que esta mañana he repetido muchas veces uno de los desafíos porque no conseguía pasármelo. Sé que lo intenté más de 20 veces, o al menos se me hizo muy largo hasta que lo conseguí. No era la primera vez que lo hacía pero era la primera vez que me costaba tanto lograr el desafío. 

Me sentía muy frustrada por no lograrlo las primeras veces, de hecho cerré varias veces el juego por si servia de algo pero no. Conforme iba perdiendo me iba enfadando conmigo misma y eso me hacía que me sintiera cada vez peor. Pero cuando lo conseguí, después de muchas muchas muchas veces, pensé que no era tan complicado.  Y una parte de mí dijo "Por eso te has tirado más de una hora y media con el mismo desafío". Y es verdad.

Cuando una parte de mí me dijo eso, me recordó  a una sesión de hace un par de semanas de PPS. No estoy muy de acuerdo con esto porque creo que es generalizar mucho, pero se supone que las culturas más individualistas tienden a dar más importancia a los logros y las más colectivistas a los errores. 

Así que supongo que estoy en un término medio, al menos la situación que he vivido con ese desafío en concreto, porque conforme me equivocaba prestaba atención a los errores que estaba cometiendo a la hora de resolver el desafío pero cuando lo logré fue una satisfacción de haber conseguido pasarme el minijuego. Si no me hubiera costado tanto conseguir el desafío, no le hubiera dado tanta importancia como se la di. 

De hecho, de los 5 desafíos de hoy el que más me costó sí que lo consideré realmente un desafío y los otros no porque no me costaron tanto. Posiblemente me costaron pero no tanto como el otro. Sobre todo al principio me costaba lograr algunos desafíos pero hacía tiempo que no sentía esa sensación de frustración y quizá eso hizo que le diera la importancia que le estoy dando.

Hay otro juego con el que también me pasó (Monument Valley) pero este es más corto. Me resultó más estimulante que el anterior porque está basado en las estructuras imposibles de Escher.



Mientras me estaba frustrando antes, me acordé de lo que estuvimos haciendo ayer en OAP. Sobre todo de cómo nos influye la manera en la que obtenemos los resultados deseados o no y cómo gestionamos las emociones que surgen a raíz de esos feedback que recibimos constantemente a la hora de afrontar o entender lo que aprendemos y cómo lo estamos haciendo.

Supongo que ese es el puente entre el módulo 1 y el 2 de ADP: no sólo hay que tener en cuenta que hay diferentes formas de enseñar, y como consecuencia de aprender (y viceversa porque para mí no se pueden dar el uno sin el otro), sino que el momento evolutivo en el que se encuentra quien aprende o quien enseña condiciona el propio proceso de enseñanza-aprendizaje. Las demandas que puedes tener como profesor no son las mismas que tienes cuando eres alumno, aunque estés en la misma clase, de ahí que el concepto de enseñanza y el de aprendizaje estén tan relacionados y varíen en función del contexto en el que tienen lugar.

El martes, preparando la clase de repaso del viernes, encontré un recurso con actividades de geometría plana y espacial. Doy clases de Matemáticas a varios compañeros de la universidad y a mi niña que está en 2º de la ESO. Curiosamente están dando el mismo tema, no entiendo por qué pero bueno (se supone que en magisterio de Primaria la geometría espacial no entra y es muy discutible si la plana también; y como un profesor sin un libro no sabe qué hacer, la geometría espacial y plana parece que no son tan relevantes como las operaciones básicas, pero ese es otro tema que no viene al caso). A lo que iba es que encontré y generador de problemas de geometría espacial y plana que me gustó mucho, sobre todo a la hora de practicar. 

No estoy de acuerdo con mandar deberes porque sí, quiero decir, entiendo que una parte importante de aprender es practicar lo que aprendes porque te sirve para saber si se está aprendiendo o no.  Con mi niña siempre tenemos el mismo debate, la diferencia entre hacer y comprender. Intento que no haga algo si no lo comprende porque sino memoriza y no aprende,  al menos para mí memorizar no implica aprendizaje porque entiendo que tiene un sentido de continuidad a lo largo del tiempo. Hay mucha gente que se aprendió de memoria las tablas de multiplicar y no sabe dividir. Pero me he vuelto a ir del tema.

El caso es que el recurso que encontré y los "deberes" que mando, si es que mando, no los mando porque sí, para que se entretengan. He visto una cantidad increíble de actividades online que no van más allá de las actividades típicas que se puede hacer en clase. Y profesores que te dan los resultados de los problemas y luego no te puntúan si tienen la solución correcta o no, sino que se centran en el proceso (cuando les interesa). 

De hecho, creo que soy muy insistente con los procesos y no tanto con los resultados porque creo que la clave de aprender es el camino que recorres y no hasta dónde llegas. Si piensas así, hay muchos que se van a quedar por el camino y generas una serie de actitudes y concepciones de sí mismos que luego es muy difícil de cambiar. Es más importante el cómo que el hasta dónde. 

Todos aprendemos pero no de la misma forma ni en el mismo tiempo ni estamos al mismo nivel. 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

¿Quién es quién?

Ya no te acuerdas de mi...

Ojalá fuera tan fácil...

Tú tampoco eres fácil de llevar.

Mira, algo tenemos en común.

Pero lo tuyo es peor.

Como no podía ser de otra forma.

Últimamente no hablamos mucho.

Hablar hablar nunca hemos hablado.

Sabes a lo que me refiero... Tampoco has hecho tú por empezar una conversación.

Una conversación es cosa de dos o más.

En nuestro caso no sé si se cumple. 

A ti hay que sacarte las palabras con sacacorchos.

No siempre. Contigo sí.

¿Tengo yo la culpa?

Eso lo has dicho tú, sólo me refiero a que no soy mucho de hablar. Y tú tampoco.

Para picarte sí que hablo.

Y se te da muy bien, tengo que reconocerlo.

Pero si nunca te he gustado... Siempre me contestas mal.

Te contesto como me preguntas y si te contesto es porque me importas. Si no me importaras no estaría hablando contigo.

Y si no me gustara fastidiarte no lo haría. Aunque reconozco que soy buena en eso.

¿Te importo?

¿A dónde quieres ir?

.... Eres insoportable. ¿No puedes tener una conversación normal?

¿Qué tiene que tener una conversación para se normal?

Por lo que veo, no estar tú.

Miss simpatía 2016.

¿Ahora tengo yo la culpa?

No, la tengo yo. 

¿No me vas a preguntar nada más?

¿Para qué? ¿Para quedar como la mala de la película?

Creo que ya es demasiado tarde para eso. No es una guerra a ver quien de las dos es peor, no te lo tomes como una competición. Al fin y al cabo yo no soy nada sin ti y tú no eres nada sin mí.

Pero sigo siendo mejor que tú.



jueves, 1 de diciembre de 2016

Tengo clase

Durante estas últimas semanas, me estoy cuestionando una serie de acciones, actitudes, aptitudes y comportamientos que antes hacía de manera automática o con relativa facilidad y poca capacidad, o tiempo,  de autocrítica y autorreflexión.

Tampoco participo tanto como quisiera en el blog y eso me impide pensar y reflexionar más sobre lo que hago a lo largo de la semana, aunque intento tomarme mis tiempos para escribir. Tengo muchos posts pendientes, que por el momento van a seguir dando vueltas en mi cabeza pero hay ciertas cuestiones que no quiero que pase demasiado tiempo, sobre todo porque me conozco y al final no lo escribo. 

Además, últimamente tengo la sensación de que quiero escribir sobre tantos temas que intento unificar varios en un mismo post y al final no lo planteo como quería, o no le presto la atención que quería.

Los últimos posts han ido un poco encaminados a esas cuestiones pero creo que no he llegado a poder concretar, explicitar, reflexionar y analizar lo que estaba haciendo en comparación con lo que pensaba o estaba pensando en ese momento. En parte porque estas dudas estaban en el aire y parecía que no llegaban a un sitio, divagaba pero no tenía claro el lugar al que llegaba o no estaba segura de haber seguido el camino correcto, si es que lo hay. 

Una de las preguntas que me rondaba la cabeza era cómo me sentía como profesora en comparación a cómo me siento como alumna. Si tenía sentido cuestionarme ciertos aspectos como mi manera de comportarme como una u otra en función de lo que desee en cada caso. Por ejemplo, cuando tengo clase CON alguien entiendo que tengo una relación diferente tanto con la clase en sí como con la otra persona, independiente de si soy profesora o alumna, que cuando tengo clase DE algo. 

Es una manera de posicionarme ante algo o alguien en función de cómo me siento yo en ese contexto o cómo me considera la otra persona que soy en ese contexto. Puede que sea una construcción mía el hecho de sentirme de una determinada manera ante una situación en la que el proceso de aprendizaje es compartido, o considero que es así. 

No sabía muy bien por qué me pasaba eso y me di cuenta que la mayoría de las veces me pasa cuando estaba en el rol de alumna y creo que es porque estoy muy acostumbrada a que las clases sean magistrales, a que el profesor es el que sabe y el alumno el que tiene que aprender, el aprendizaje es unidireccional y está jerarquizado. Como profesora también me ha pasado varias veces sin querer y muchas queriendo porque lo interpreto como una manera de no dejar de ser alumna aunque sea profesora y favorecer que me expliquen a mí ciertas cuestiones que quiero trabajar. 

Además, como alumna siempre intento tener en cuenta mis experiencias como profesora para conectar más con mis alumnos.Es extraño porque estoy en una clase en la que cumplo el rol de alumna y me planteo cuestiones sorbe mi rol como profesora sintiéndome como se sienten mis alumnos en las clases y planteándome situaciones en las que pueda mejorar mi rol como profesora. 

Así que me dio por pensar que como profesora no puedo dejar a un lado mi rol de alumna y como alumna no puedo dejar a un lado mi rol de profesora. Entonces pensé que si para mí tenía sentido habla de mis roles de alumna y profesora o si los entendía de manera diferente o aislada. Llegué a la conclusión de que no puedo ser alumna sin ser profesora y no puedo ser profesora sin ser alumna. Al menos no tal y como entiendo la docencia y el aprendizaje.