miércoles, 29 de marzo de 2017

¿Profesor? ¿Maestro? ¿Docente?


Hace unas cuantas semanas estuve haciendo un trabajo en la universidad donde hice el grado. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve allí, al menos más que en los últimos años.

La penúltima vez que estuve fue para defender el TFG y lo cierto es que me parecía un día largo y corto en el tiempo a la vez.

He pasado casi 4 años yendo a esa universidad pero muy pocas veces me sentí sola. Y si lo he estado no me he sentido así.

No sé si es porque ha pasado el tiempo suficiente como para asimilar, entender y concebirme a mí misma como profesora, pero me sentía desubicada. Estaba allí pero no tenía porqué estarlo, lo podíamos haber hecho en otro sitio. Pero esa sensación de no saber qué hacía ahí y por qué me sentía así me alegraba  y entristecía a la vez.

Quizá sea porque siento que estoy en un punto de mi carrera  profesional en la que estoy encontrando mi sitio, mi lugar, mi espacio, mi tiempo, mi futuro. O al menos lo que quiero que sea mi sitio, mi lugar, mi espacio, mi tiempo y mi futuro que será muy diferente, o no, de lo que realmente sea mi sitio, mi lugar, mi espacio, mi tiempo y mi futuro.

En las últimas semanas no he tenido tiempo de escribir, aunque sí he tenido muchas ganas porque para​ mí el hecho de hacerlo significa analizar, revisar, procesar, aprender y comprender lo que hago, el modo en lo hago y el motivo por lo que lo hago.

Lo he ido haciendo pero no de la manera en la que me gustaría haberlo hecho. En parte se debe a falta de tiempo porque he dejado apartadas temporalmente temas que son trasversales a mi formación, o al menos durante este tiempo han sido menos importante.

El lunes, en una sesión de tutoría con los  de 2° de ESO estuvimos viendo los posibles alumnos que podrían ser buenos perfiles para acceder al Programa para la Mejora del Aprendizaje y el Rendimiento. Me llamó la atención que la tutora del grupo de PMAR explicitara que ese tipo de clases, con dinámicas y evaluaciones centradas más en las caracteristicas individuales de cada uno de los alumnos, las daba un maestro.

Me pareció curioso porque justamente nunca he sabido la diferencia entre profesor, maestro y docente. En algunas ocasiones se consideran que son sinónimos en cuanto a que se refieren al mismo profesional, pero en otras se diferencian en quiénes son los alumnos. Por ejemplo, los maestros son de Infantil y Primaria, los profesores de Secundaria y los docentes de Educación superior. Algo que también podría estar relacionado con el reconocimiento social que se tiene de la figura del profesorado en los distintos niveles educativos y/o la categoría que posea. O puede que solo sea una manera de organizar y diferenciar entre estos conceptos.

Etimológicamente entiendo que son diferentes, al menos desde un punto de vista denotativo. A las concepciones que tengamos cada uno... Es otra cosa.

En mi caso, nunca me había parado a pensar en esa distinción principalmente porque los considero sinónimos y me siento identificada con cada uno de ellos en la medida en la que entiendo y concibo lo que es ser profesora.

Indudablemente, no existe un profesor sin sus alumnos pero entiendo que la docencia es distinta en cada curso educativo así como en cada etapa educativa, en cada grupo, en cada curso académico. Entiendo que el hecho de estar en una clase determinada, en la que asumes ciertas premisas, puede ser una limitación a la hora de dar sentido a lo que hago, a cómo me relaciono con los alumnos y sobre todo a cómo soy capaz de unificar de alguna manera ambas cuestiones. Para mí, esa es una de las claves de la docencia, o de cómo la concibo yo en este momento.


sábado, 4 de marzo de 2017

Experiencias paralelas



Ya llevo 3 semanas de prácticas en el instituto y la verdad es que está siendo una experiencia muy diferente tanto con las prácticas de Primaria como con mi propia experiencia en el instituto.


En las prácticas de Primero, la mayoría de las horas las pasaba en la clase, por no decir todas, y casi todo el tiempo estuve con alumnos de la misma edad (4º, 5º y 6º). Aunque las diferencias entre los grupos en cuanto a edad no eran muy grandes, las experiencias en esas tres clases fueron muy distintas en cuanto a la manera de ser y funcionar cada grupo, la relación que establecía cada uno de ellos con la profesora condicionado sobre todo por la manera en la que ella se relacionaba con el grupo. Eso hacía que cada grupo fuera único y que los vínculos que se establecían variaran así como también los conflictos que ocurrían y la manera de resolverse.



A nivel metodológico también había diferencias en la manera de abordar el trabajo, más autónomo o más grupal dependiendo principalmente de cómo funcionaba el grupo y de cómo la profesora entendía que funcionaba y aprendía el grupo. Pero era un proceso mucho más individual, o al menos el que podía ver desde mi posición. No había, ni hay, una hora a la semana para trabajar este tipo de cuestiones, sino que se van trabajando conjuntamente en las clases.



Algo que, sinceramente, no llego a entender porque el ambiente y el clima que se crea tanto en Infantil como en Primaria es mucho más familiar y de acompañamiento por parte de las familias y de los profesores que en etapas educativas superiores, aunque no siempre. Pero suelen ser etapas en las que los alumnos son más vulnerables, sobre todo en edades inferiores, y la implicación del contexto educativo y familiar son los más relevantes y funcionales si la relación entre ambos es positiva, es decir, buscan y tienen un objetivo común.



Con eso no quiero decir que considere negativo el hecho de que los problemas de clase se solucionen en clase, al contrario, pero sí creo que disponer de una hora tanto dentro como fuera del aula para poder debatir ciertas cuestiones relacionadas con aspectos personales, sociales y organizativos es muy importante en cualquier  etapa educativa. Son espacios de reflexión con los alumnos y con los profesores que imparten clase en a ese mismo grupo u otros de su misma edad, que muchas veces no se tienen. 



Parece que ante ese tipo de situaciones más disruptivas el profesor tiene que "demostrar" lo que vale su autoridad y su formación a la hora de gestionarla. Como si estuviese "solo ante el peligro", como si el problema sólo le ocurriera a él y como si tuviera que resolverlo él ahí y ahora, sin esperar a que lo resuelva otro y sin contar con nadie para hacerlo. 



Un aspecto importante a la hora de trabajar y resolver situaciones disruptivas es clarificar si realmente lo es y el grado en el que lo es. ¿Qué es una situación disruptiva? ¿Qué lo diferencia de un incidente crítico? ¿ Qué hace que se más grave: el tipo de comportamientos, la edad de los alumnos, la edad del profesor, la actitud de los alumnos y del profesor, las consecuencias de dicho comportamiento el número de implicados en el conflicto, si ha habido agresiones físicas...? ¿Se actuaría igual con alumnos de otra etapa educativa, de otra cultura o de otra ideología religiosa, moral, política y/o social?


Antes he mencionado el contexto familiar y educativo como los más relevantes, pero hay otros que hay que tener en cuenta, aunque es cierto que en ocasiones los prejuicios y los estereotipos que tengamos producen una falta de comunicación y comprensión entre todos los implicados, algo de lo que no siempre somos conscientes pero que nos condicionan a la hora de entender lo que estamos haciendo y cómo lo hacemos.

Podemos tener cierta predisposición a pensar que por pertenecer a una cultura determinada hablar de algunos temas pueden provocar conflictos de entrada, pero no quiere decir que existan realmente. 

Me llama la atención la manera en la que se resuelve un mismo conflicto en distintas etapas educativas. Por mi experiencia creo que en Primaria el proceso de resolución de conflictos es mucho más secuenciada y guiada por los profesores porque se considera que los alumnos son más vulnerables y faltos de capacidades y habilidades necesarias para resolver este tipo de situaciones, mientras que en Secundaria se asume, y asumen ellos mismos, que los alumnos son más autónomos a la hora de resolver los problemas, aunque la mayoría de las veces lo hacen imitando los modelos que ven. 

En ese sentido, parece que hay una maya protectora en Primaria que se rompe en el momento en el que llegan a Secundaria. Igual en 6º empieza a quebrarse pero sigue habiendo cierta diferencia con cómo entienden grado de autonomía en Secundaria.  En muchas ocasiones creo que el cambio de etapa educativa se asocia obligatoriamente con un cambio de etapa evolutiva. Pero no tiene pro qué ser así.

En el comienzo de la adolescencia cobra mayor importancia la identidad grupal, generalmente, Los intereses individuales se difuminan con los del grupo y se siente una necesidad de formar parte de él, no sólo en la manera de pensar sino de actuar y sentir. La autonomía pasa de estar guiada a estar personalizada y asociada a una falsa responsabilidad. Se comienza a ser responsable de lo que se quiere y no de lo que se es realmente, no se tienen en cuenta todas las responsabilidades, sino aquellas que más le interesan.

La toma de decisiones se convierte en un proceso externo a uno mismo, decide por lo que otros le dicen que podría hacer o lo que creen que sería mejor para ellos según su personalidad, sus gustos  y sus intereses. Pero realmente no están decidiendo ellos, sino que toman la decisión que otros elegirían en su lugar. Es fácil tomar esa decisión porque no requiere de ningún proceso analítico, crítico o reflexivo, aunque la responsabilidad de dichas consecuencias en de uno mismo porque es el que ha elegido esa opción por recomendación de otros. No está siendo realmente autónomo. 

Tal y como entiendo ahora la labor de un orientador es esencial en ese momento porque generalmente vienen buscando una solución mágica que acabe con sus problemas pero no lo encuentran. Pretenden que les digas lo que tienen que hacer, que decidas por ello, porque ellos no saben cómo solucionarlo. No tienen las herramientas y los recursos como para poder poder actuar de manera autónoma y responsable.

Sé que hay profesoras de Primaria que trabajan cuestiones relacionadas con la orientación académica y profesional y de toma de decisiones para evitar justamente esta diferencia entre etapas educativas y favorecer la adquisición de una autonomía responsable. 

domingo, 12 de febrero de 2017

Aprendiendo de situaciones disruptivas



Mañana empiezo las prácticas en el instituto y ,como siempre que tengo que hacer algo nuevo, por una parte estoy deseando empezar y por otra estoy deseando terminar. Empezar porque creo que es una buena oportunidad para aprender en un contexto en el que no estoy acostumbrada a trabajar y por tanto del que sin duda voy a aprender y disfrutar. Terminar porque no me gustan las despedidas y porque la carga de trabajo que vamos a tener en estas semanas va a ser importante.

Cuando estaba en la carrera, el periodo de prácticas era el que más me gustaba. Primero porque era el espacio que se iba a convertir en tu futuro trabajo y el hecho de empezar a tener contacto con él, te permitía saber si verdaderamente querías eso o no. Segundo porque podías aplicar lo que habías aprendido durante la carrera, sobre todo en las asignaturas más instrumentales. Tercero comenzabas a entender y a dar sentido a aquello que estabas aprendiendo paralelamente en la carrera, aunque algunas veces esos contenidos eran más una limitación que una ayuda.

Uno de los problemas que veía en el grado es que las supuestas planificaciones y metodologías que aprendíamos muchas veces no las podíamos llevar a cabo en el colegio, bien por falta de tiempo, de espacio y de recursos materiales o bien por falta de preparación del profesorado. No todos los profesores estaban dispuestos a que participara en las clases y eso era una gran limitación a la hora de dar sentido a qué hacía allí, qué valor daba a lo que estaba haciendo e iba a hacer durante esas semanas y tener que adaptarme a lo que ese profesor deseaba que hiciera.

A veces era frustrante porque para mí las prácticas era la oportunidad perfecta para comprobar si las planificaciones que había hecho en algunas asignaturas podrían llevarse a la práctica o no. Porque queda muy bonito atender a la diversidad cuando de 25 niños tienes a un TDAH, por ejemplo. Escrito queda muy bonito e idílico pero la realidad es mucho más complicada. Siempre he intentado no estar atada a los tiempos que me marcaba porque es difícil temporalizar lo que quieres hacer si nunca lo has hecho.

Además las clases de la universidad principalmente eran magistrales, algo paradójico viendo de profesores que te dicen que la educación debe cambiar. Tenía poco margen de maniobra a la hora de actuar porque no tenía la suficiente experiencia en metodologías donde los alumnos estaban más implicados y participaban más en la dinámica de la clase, al menos no en la práctica. 

Parecía como que el trabajo del profesor era prepararse las clases punto por punto y hacerlas tal y como se las plantea. Pero cuando das clases te das cuenta de que no es así, ni mucho menos. Puedes hacerlo, eso está claro, pero la planificación (teoría) y la actuación (práctica) generalmente no tienen por qué tener relación. Y eso es un aspecto a tener en cuenta a la hora de planificar y actuar. 

También es necesaria una capacidad de poder actuar ante situaciones que no entraban en la planificación. No me refiero sólo a cuestiones relacionadas con la gestión del tiempo, sino a aquellas situaciones disruptivas que inicialmente no habías tenido en cuenta pero que te "rompen" la planificación. Lo más importante para mí en este momento es cómo te encuentres tú ante esa situación y qué puedes hacer cuando eso ocurre. Porque van a ocurrir, no siempre puedes predecirlas pero están ahí. 

Estas situaciones no son casos puntuales, quiero decir, se generan a partir de situaciones previas que no has sabido controlar o no has podido y no siempre puedes controlarlas. Gracias a eso aprender a gestionarlas de otra manera, las analizas en profundidad tomando cierta distancia del problema y de ti también.

La planificación es una parte importante pero no condicionante de un profesor, de la misma manera que lo es la actuación. No es fácil equilibrar la balanza entre la teoría y la práctica porque para hacerlo necesitan tener muy clara la teoría y cómo te encuentras tú ante esa planificación en la práctica.

En mi práctica docente, doy más importancia a aquellas situaciones que no llego a controlar donde la práctica supera la planificación porque no he sido capaz de controlar la situación que aquellas en las que sí lo he hecho. Creo que no es tanto por el poder que se supone que tengo como profesora como la inseguridad y desconfianza que me generan ese tipo de situaciones. Siempre me queda la duda de si estoy haciendo lo correcto o no. 

Por ejemplo, en dos situaciones me pasó que estaba haciendo dos actividades y como no me hacían caso me puse a recoger los materiales que estábamos utilizando para hacer la dinámica. Generalmente lo hago cuando hay demasiado ruido que no se puede trabajar o porque no me hacen caso. Cuando se dan cuenta de que estoy recogiendo, el grupo empieza a darse cuenta de que estoy cabreada porque no me hacen caso y se dan cuenta de que no vamos a seguir con la actividad. Los murmullos de "han empezado ellos" o "callaros que nos va a castigar" los oigo desde fuera, pero por dentro lo que oigo es diferente "¿estaré haciendo lo correcto?" o "¿cómo podía haberlo evitado?". 

Ante esas situaciones lo que te sale es gritarte a ti misma por no haber sabido actuar de otra manera y es cuando actúas de otra manera. Ese pequeño espacio de tiempo en el que estoy cabreada conmigo misma me permite darme cuenta de que no estaba actuando bien, y aunque quisiera irme no puedo, y no me queda otra opción que actuar  de la mejor manera que se me ocurre. Además, cuando termino de recoger, les explico a los niños, que son con los que me ha pasado ambas situaciones, lo que quiero conseguir con la actividad y cómo me he sentido cuando no me hacían caso. Después siempre dejo un tiempo de reflexión para mí y para ellos y luego les pregunto si quieren seguir con la actividad y de ser así las reglas de la clase cambian.

La clase en general cambia: ellos notan que estoy enfadada y si he recogido los materiales una vez lo puedo volver a hacer y ya no se juega más y da la clase la profesora mientras que yo no estoy tan enfadada como al principio de recoger los materiales y empiezo a notar como la clase se autorregula sola hacia un nivel de excitación menor al que me hizo tomar la decisión de recoger. 

Cuando empiezo a darme cuenta que la clase se está empezando a excitar porque las actividades que propongo son muy dinámicas y son ellos realmente quienes dirigen la clase, comienzo a mandar callar y aviso de que tenemos que hablar más bajo, pero cuando eso no funciona, comienzo a recoger los materiales. Mi problema sé que está ahí, en la manera en la que no soy capaz de hacerme con el grupo o creo que no lo soy. 

Pero el hecho de recoger las cosas y estar en silencio durante un rato me hace sentir que lo estoy haciendo bien, al menos percibo que ellos entienden que la situación a la que habíamos llegado de ruido cuando estábamos haciendo las actividades dificulta la actividad en sí. No quiero que trabajen en silencio ni mucho menos porque son actividades que necesitan obligatoriamente la comunicación entre todos pero también es importante saber establecer límites, empezando por mí misma.

Gracias a ese tipo de situaciones me siento más unida a ellos, al menos siento que me consideran una más del grupo. Entiendo que no están acostumbrados a ese tipo de situaciones en las que la profesora les cuenta cómo se siente ante una situación que acaba de pasar, que no grita y que intenta hacerles pensar sobre lo que acaba de ocurrir sin buscar culpables sino soluciones. Pero creo que son procesos y situaciones de las que todos podemos aprender. 

jueves, 2 de febrero de 2017

"¿Y eso para qué se lo han inventado?"



Hace un par de semanas, hablando con una compañera de fatigas, me comentó que estaba dando clases por las tardes en un instituto y que le estaba resultando complicado enseñar ciertos contenidos. Los aprendió en su momento pero necesitaba volver a aprenderlos para poder enseñarlos. 

Quizá sea porque es una parte esencial de mi trabajo que que tengo muy asumida y que considero básica para aprender, comprender, entender y enseñar lo que quieras aprender, comprender, entender y enseñar. Pero también es importante tener presente lo que significa para ti.

Por ejemplo, llevo unas semanas aprendiéndome la tabla periódica para mis clases particulares, buscando información, elaborando mis propios apuntes a partir de los cuales poder ver diferentes posibilidades para trabajar este tipo de conceptos. Además es un contenido nuevo, y sinceramente creo que no es fácil. 

Las semanas pasadas las dudas que tenía mi niña eran principalmente con este tipo de cuestiones relacionadas con la tabla periódica. Pero como no sabía exactamente las dudas que tenía, le pregunté qué era lo que no entendía y me contestó "no sé para qué se lo han inventado".

Y esa respuesta me dio que pensar. Primero porque creo que le mostraron la tabla periódica sin explicarle qué significaba y segundo porque yo, sin quererlo, había hecho lo mismo. Me replantee cómo me había aprendido yo la tabla periódica y qué significado le había dado yo. 

Es curioso pero le di sentido a la tabla periódica cuando llevaba un tiempo trabajando con ella. De hecho la entendí cuando empecé a formular. Las valencias, los electrones de la capa de valencia, los orbitales, las cargas positivas y negativas era algo que sabía que estaban en la tabla, o sea que no me lo tenía que aprender, al menos no los primeros años. Pero tampoco entendía la tabla periódica. Era una herramienta que me servía para jugar a formar moléculas y poco más. 

Tenía la sensación de que sabía cosas de ella, pero estaban metidas en cajones, eran conceptos inconexos que te aprendes como puedes y como quieres. Sabía la información explícita que había en ella pero no era capaz de ir más allá, de darle un sentido como unidad a lo que había aprendido, o a lo que yo llamaba aprender por aquel entonces.

Estos días me he acordado mucho de cómo entendía la tabla y cómo comencé a dar sentido y a construir mi propio sentido y significado de dicha tabla. Lo cierto es que me costó entenderla porque la comprendí en Bachillerato cuando llevaba 3 años trabajando con ella. Cada año la dábamos como si no la hubiésemos dado el año anterior pero un poco más ampliado.  

Mientras se lo explicaba a mi niña, notaba que tenía dudas mucho más básicas pero que justamente, y no sé el motivo, se explican en cursos superiores. O al menos lo entiendes de otra manera con los contenidos que das en cursos superiores.

Pero como no me dejo guiar e influenciar por los libros o por los contenidos que se suponen que son propios de una edad concreta, le expliqué a mi niña según el significado implícito de la propia tabla que yo le había aportado durante el tiempo que la utilizaba. 

Y el resultado fue fantástico  porque empezó a comprender ciertas cuestiones que estaban trabajando en clase y a adueñarse de la tabla. Ese momento de "Ahh" fue muy interesante para mí porque es cuando aprendes realmente, cuando tiene significado y sentido para ti lo que haces. 

En el instituto parece que aprendes para fuera, para que se te valore socialmente, para tus profesores, para tus padres o para tus figuras de referencia. Pero en la carrera, tal y como estoy empezando a experimentar en las últimas semanas, aprendes para dentro, para ti. O al menos yo lo viví así. 

Creo que esa es una de las claves de aprender: implicarte, participar y valorar lo que aprendes, cómo lo aprendes y por qué lo aprendes. De hecho, identificar que no lo estás haciendo y ser consciente de ello puede ser un buen indicio para empezar a hacerlo. Hay veces que tienes espacios y tiempos para hacerlo y no lo haces y otras en las que no dispones de ello pero desearías tenerlos. 

sábado, 28 de enero de 2017

Criterios

¿No te podías esperar, no?

Claro que podía pero no quise.

"El lunes se lo mando que el fin de semana quiero descansar y desconectar."

¿Acaso no lo estoy haciendo?

Joder, si tienes hasta el martes para mandárselo, ¿por qué tan rápido?

Porque como me lo pensara iba a ser peor. De hecho ya empiezo a estar nerviosa.

¿Ves? Si se lo hubieses mandado el martes, hubieras ganado tiempo.


O no. Me hubiese puesto a pensar sobre cómo lo había hecho y cambiar ciertas cosas, como he hecho estos días.

¿Y no hubiese sido mejor eso que mandárselo ya?


Mandárselo se lo tenía que mandar igualmente. Así que lo hice cuando consideré que estaba bien.

Estaba bien para ti.


Claro, lo hice para mí y no para él. De hecho creo que bien no está porque podría estar mejor, pero no estaba pensando en si mis argumentos le convencían o no. Mientras lo hacía pensaba lo que ha significado para mí la asignatura, cómo la he vivido y cómo me he "adueñado" de lo que hemos ido haciendo.

Muy bonito pero al final él te puntúa. Y tú también.

Sí.

¿Cómo has llevado eso?


Lo que me puntúe él es cosa suya pero en cuanto a mí, tengo que reconocer que me he sentido cómoda, al menos en comparación con la primera vez que me autocalifiqué.

Si no lo hiciste.


Por eso mismo, ahora sí que lo hago. La primera vez me evalué bajo los criterios que había en la guía docente. Pero me he dado cuenta de que si soy yo quien me autoevalúo lo debo hacer basándome en mis propios criterios y no en los del profesor. Son dos evaluaciones diferentes. 

Bueno, ¿ y las demás asignaturas?

Terminadas.

¿Ya no te queda nada entonces?

Sí, la investigación.

Ah, pensé que lo habías dejado.

Momentáneamente.

¡Qué largos son tus momentos! Si por lo menos has estado un mes sin hacerla caso.

Pero no quiere decir que no haya pensado en ello. Me llevé los artículos para leerlos.

¿Y dónde están?

En el despacho.

¿Junto a los apuntes de ADP?.

Justamente ahí.

Una cosa buena de esta semana es que por fin te has decidido a colocar el escritorio.


Durante estas dos últimas semanas, he estado trabajando en una tercera parte del escritorio. Empecé a sacar apuntes y no los guardaba donde debía y el jueves me dio por colocarlo. Era una situación insostenible. Si hubiera pasado mi madre por el despacho no me hubiera dejado irme sin ordenarlo.

Eres un desastre.


Seguramente. Sabía dónde estaban las cosas pero daba muy mala imagen a quien pasara pro allí. Desastre desastre tampoco, tengo otros criterios de entender el orden.


miércoles, 18 de enero de 2017

"La clase" vista desde algunos tema tratados en ADP



Al igual que hay preguntas que parecen no tener mucho sentido, hay respuestas que tampoco lo tienen y peor aún cuando ni siquiera se responde. No responder, para mí, sería una manera de responder absurdamente. No sé si esa acepción la contempla Pennac (2012)  al diferenciar entre respuestas acertadas, erróneas y absurdas, pero de ser no podría ser ni acertada ni errónea porque conllevan razonamiento mientras que la tercera no se produce un intento por razonar. 

Ese precisamente es uno de los elementos con los que trabaja Françoise en la película de "La clase". Más allá de que esté bien o mal la respuesta de los alumnos intenta hacerles pensar sobre cuestiones que ni siquiera se plantean y aprovechar las respuestas erróneas y absurdas para conocer el nivel del que parten los alumnos y planifica la clase a partir de eso. 

Justamente eso posibilita una de las escenas más importantes de la película y que se produce, en gran medida, porque el profesor no puede controlar la situación, aunque lo intenta. 

Uno de los aspectos más importantes en la docencia reside en conocer a los alumnos y eso conlleva tener en cuenta los contextos en los que se relaciona, el momento evolutivo en el que se encuentran y las características propias de cada uno. 

En la adolescencia, se producen una serie de cambios físicos que son evidentes, pero los cambios a nivel psicológico son más complicados de identificar, al menos no resulta fácil si no estás acostumbrada a notarlos. 

Se empieza a desarrollar el pensamiento abstracto que se caracteriza porque se empiezan a notar los matices en personas y situaciones y que les permite poder expresar y evaluar sus argumentos. Paralelamente se produce un pensamiento hipotético-deductivo que se basa en buscar la manera más sistemática de realizar una hipótesis  que explique un problema que ese desea solucionar. Por ejemplo, cuando tras la conversación con el profesor Tumba le escribe una carta sobre los motivos por los que ha cambiado la relación con él y la decisión que toma respecto a su relación con él.

En este sentido, podemos encontrar un ejemplo en aula  por medio del aprendizaje socialmente mediado y situado generando situaciones donde los alumnos traten de solucionar problemas , discutirlos y analizarlos por medio de sus propios argumentos. En la película, un ejemplo de este tipo de aprendizaje y pensamientos es el debate que se crea cuando hablan de la selección nacional. Este aspecto se relaciona también con el tema de la identidad étnica, pero cada cosa a su momento.

Otro aspecto relevante de la adolescencia que se relaciona con el tipo de pensamiento que son capaces de procesar se conoce como cognición social, es decir, la capacidad de entendernos a nosotros mismos y a los demás por medio de la confianza, la intimidad, la reciprocidad, el cuidado, la lealtad y el compromiso) En ese caso, el comentario que hace uno de los alumnos sobre lo que para él significa comer con la madre su amigo es un claro de este tipo de procesos. Y cómo lo utiliza para introducir cuestiones relacionadas con el propio alumno.

De esta forma, existen muchas perspectivas que nos permiten expresar y diferenciar los propios puntos de vista y el de los demás y que condicionan nuestra participación social en momentos determinados. Por ejemplo, podría considerarse que los alumnos atienden a la perspectiva propia, a la del profesor y a la relación entre ambos pero el profesor y Tumba son capaces de de comprender que sin el contexto social no se comprende la interacción social aunque se conozcan las perspectivas y las relaciones, tal y como se muestra en la conversación que tienen sobre las consecuencias que puede tener para Souleimán la expulsión definitiva del instituto. 

Gracias a esa experiencias personales, somos capaces de tomar conciencia sobre sí mismos y dejamos de priorizar nuestra propia perspectiva. En cambio, existen cuestiones relacionadas con la autoconciencia como la audiencia imaginaria y la fábula personal que condicionan la manera de entendernos a nosotros mismo. La primera es pensar que todo el mundo se fija en nosotros y la segunda es considerar que nuestras experiencias son únicas y singulares, y por tanto, nadie nos comprende. Por ejemplo, Souleimán se niega a escribir su autorretrato porque dice que nadie le conoce mejor que él mismo y cuando realiza las fotos considera que no son buenas porque evita quedar en "ridículo".

Hay cuestiones relacionadas con la autonomía y la responsabilidad que merece la pena mencionar. Según Micucci (2005), "a medida que el adolescente ejerce más libertad en la toma de decisiones, también debe experimentar el impacto que estas decisiones producen en él y en los demás". Para mí, cuando se encuentran en el consejo de disciplina el comportamiento de Souleimán comienza a ser consciente de este hecho. 

La escena que he relacionado antes con la identidad étnica es una de mis preferidas de la película porque creo que es un espacio y un tiempo que el profesor aprovecha para trabajar cuestiones relacionadas con este tipo de identidad. Por medio de los autorretratos trabaja la identidad personal pero no se tienen en cuenta aspectos situacionales y en la clase que se presenta no se puede obviar la gran diversidad cultural y étnica que hay. 

Phinneyand y Baldelomar (2011), consideran que se atribuyen significados construidos sobre uno mismo dentro de la cultura del que derivan comportamientos y sentimientos ante dicha cultura. Es decir, se genera una diferenciación de otras culturas  y se reconocen y se ven reconocidos por otras culturas. Se produce una convivencia entre culturas dando origen a trayectorias interdependientes (exploración limitada y se adaptan a los valores de la comunidad) como en el caso de Wei y a trayectorias independiente (se fomenta la exploración proporcionando múltiples opciones de vestir, ocio, relaciones, trabajo y relaciones sociales).

Este tipo de identidad  implica conductas, pensamientos y sentimientos propios dentro del grupo cultural, además de un sentido mayor de confianza en uno mismo, de tolerancia y sentido de apertura a otros grupos. Son precisamente esas prácticas culturas las que favorecen los vínculos, la expresión emocional de experiencias negativas previas y la expresión de conflictos. No aparece en la película pero Souleimán les comenta a sus compañeros las consecuencias de la expulsión definitiva del centro. 

Hay modelos de enseñanza que están basados en concepciones de la comunicación  y fomentan la participación es decir, lograr que la clase sea un contexto colaborativo de aprendizaje y desarrollo de todos. Creo que ese es el planteamiento que tiene Françoise. Independientemente de la metodología que utilicemos pueden surgir conflictos  y eso es algo que tenemos que aprender a gestionar. 

Referencias

Iborra, A., Nogueiras, G. y Herrero, D. (2015). Módulo de Psicología. Material no publicado. Adaptación como material docente para las asignaturas de “Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad”, y “Desarrollo, Aprendizaje y Educación”.

Micucci, J. A. (2005). El adolescente en terapia familiar: cómo romper el ciclo del conflicto y el control. Buenos Aires: Amorrortu.

Pennac, D. (2012). Mal de escuela. Madrid: Mondadori.

Phinney, J.S., Baldelomar, O.A., (2011). Identity development in multiple cultural contexts. In: Jensen, L.A. (Ed.), Bridging Cultural and Developmental Psychology: New Syntheses in Theory, Research and Policy. Oxford University Press, New York, pp. 161–186.

domingo, 15 de enero de 2017

"Un profesor puede decir ciertas cosas que los alumnos no"



Desde hace un par de semanas, hay un recuerdo de las prácticas que tuve en la carrera y que es muy recurrente. Lo recuerdo especialmente con cariño porque fue el periodo de prácticas que más disfruté y más cómoda me sentí, comenzaba a notar que estaba desempeñando el rol de profesora aunque no me consideraba como tal.

Hace ya casi dos años, en mis prácticas en el colegio tuve un incidente crítico, aunque en ese momento lo interpreté como un fracaso laboral porque consideraba y considero que no actué como debía en ese momento pero que sin duda me sirvió para aprender sobre mí misma y cómo había gestionado esa situación.

El caso es que cuando estaba viendo la película de "La clase" seguía pensando en ese recuerdo de las prácticas y cuando llegó el momento del conflicto entre el profesor y el alumno me sentí muy identificada con ambos y encontraba muchas similitudes con mi experiencia pasada. 

La última parte de la película, sinceramente no me gustó. Porque creo que el consejo de disciplina que se hace no sirve más que afirmar un hecho que ya se sabe, es decir, se plantea como una opción en la que se debate entre expulsar al alumno o no, aunque la decisión ya está tomada. No le veo sentido a que se haga primero porque no se está atendiendo a las posibles repercusiones que puede tener la expulsión del alumno en su futuro (cuentan con la información pero no hacen nada con ella) y segundo porque creo que es un problema de todos los profesores y del equipo directivo actuar de la manera  en la que actúan.

En la sesión conjunta de mañana, vamos hacer un juicio sobre lo que pasa a lo largo de la película desde distintos puntos de vista: el alumno (fiscal), el profesor (defensa), expertos en ADP, SFE y PCE, el resto de profesores, las familias, el resto de los alumnos, el equipo directivo y el jurado popular. De esta forma podemos tratar el conflicto en sí y los temas sobre los que trata la película desde diferentes puntos de vista. 

Además, también disponemos de reflexiones de los alumnos y de los profesores sobre dicha sesión en años anteriores y eso nos permite ver cómo se ha trabajado otros años en comparación con este año y centrarnos más en aspectos que hemos ido trabajando en cada una de las asignaturas de manera específica.

Después de ver la película, me dejó mal sabor de boca el consejo de disciplina y la manera que tienen de actuar desde dirección. Además, creo que el hecho de considerar en el juicio que haremos mañana al alumno como fiscal y al profesor como defensa es muy arbitrario porque considero que ninguno de los dos se comportó como debía. De hecho, para mí lo menos importante del juicio de mañana es quién "gane" porque no hay ganadores ni vencidos, creo que es un fracaso tanto para el alumno como para el profesor.

Hay un detalle que me parece muy relevante cuando el profesor rellena el documento en el que tiene que explicitar todo lo que ocurrió durante el enfrentamiento con el alumno. No incluye todo lo que ocurrió y el director le obliga a incluirlo pero "sin dar demasiados detalles". Unas escenas después, el profesor les recrimina a sus alumnos en el patio que "un profesor puede decir ciertas cosas que los alumnos no". Para mí, esas son dos situaciones en las que tanto el profesor como el resto de profesores encabezados por el propio director consideran que los profesores están por encima de los alumnos. 

Como si en el conflicto hubiera dos bandos bien diferenciados: los profesores y los alumnos. Y cada uno se defiende como sabe o puede. Los alumnos buscan cualquier detalle para atacar al profesor e incluso dicen que los profesores que expulsan a los alumnos son unos hijos de puta. Pero no es el alumno quien se defiende sino el resto de compañeros de clase.

En el caso de los profesores es más complicado porque el profesor que tiene el conflicto con el alumno se intenta distanciar del resto de profesores priorizando en su metodología el aprendizaje significativo y en algunos casos el situado propios de constructivismo, mientras el resto parece ser que son más conductistas en la manera de dar clase y de relacionarse con los alumnos. Pero justamente esa manera de dar clase hace que los alumnos tengan una relación diferente con él respecto a la que tienen con el resto de profesores. O al menos es la impresión que me da.

El profesor tiene una manera de entender su trabajo y su relación con los alumnos donde prioriza a los alumnos y no a los contenidos que debe impartir, considera que los protagonistas del aprendizaje son sus alumnos y son ellos quienes deben decidir si aprenden o no. Por eso, les hace leer sobre ciertos temas que les pueden resultar interesantes en el momento evolutivo, intelectual y moral por el que están pasando.

Esa metodología permite una mayor participación de los alumnos en las dinámicas de las clases y produce que el profesor no sea capaz de adelantarse a lo que pueda ocurrir en un momento determinado. Eso le obliga a estar más activo durante la clase, controlar o regular lo que ocurre en ella y eso es algo que, como se observa a lo largo de película, no puede controlar. 

De hecho, cuando les reprocha a las chicas su comportamiento en la sesión de evaluación es una evidencia de que no ha sido capaz de controlarse. No considero que esté mal el comentario pero no en ese momento. Comportamiento, ya sea dicho de paso, que el propio director del centro no es capaz de regular tampoco. Sinceramente creo que es una falta de conocimiento por parte de las alumnas de lo que tienen que hacer, del sentido que tiene que vayan a esas sesiones porque no se toman en serio lo que tienen que hacer; de hecho cuando comparten con la clase lo que se dice en clase sólo resaltan los aspectos negativos que se dicen y no los positivos. 

Ese acontecimiento lo oculta el profesor porque sabe que no ha actuado correctamente, o al menos no ha sido coherente consigo mismo, y decide no incluirlo en el informe. El director se entera de que ocurrió y sólo se limita a decirle que lo incluya pero sin entrar en detalle. Es una manera de encubrir lo que pasó y no deja de ser un error por parte del profesor. Creo que es un aspecto muy importante que se pasa por alto.

El alumno por su parte tampoco actuó bien pero creo que es más esperable que un adolescente cometa un error a que lo cometa un profesor porque al final el que sale perdiendo es el alumno y el profesor queda impune.

Creo que uno de los muros a los que se refiere el título original de película es precisamente a este, a que el profesor está por encima del alumno en cuanto a que sabe más, está más preparado y puede actuar de manera diferente a los alumnos. Pero en la película se muestra como no es así. 

No sé si el tema central sería el respeto o la autoridad porque desde mi punto de vista no puedes ser una autoridad si no te haces respetar. Otra cosa es cómo te hagas respetar y cómo eso afecta a tus alumnos. 

Veremos mañana lo que pasa pero creo que el tema es muy complicado y delicado, aunque práctico y real al mismo tiempo. Son sucesos que pasan en el día a día pero de los que no nos paramos a pensar o reflexionar sobre lo que pasa. 

En mi experiencia personal, en los primeros días empecé a notar que una niña "molestaba" a una compañera. No es que la molestara, simplemente era más inquieta que la otra y siempre andaba haciendo algo que en ese momento no debía principalmente jugar con las tijeras o con la regla. Siempre andaba pendiente e intentaba quitarle cualquier elemento que fuera estimulante para ella y así su compañera podía dejar de estar pendiente de ella y centrarse en lo que hacía ella. 

Los primeros días le quitaba con lo que estuviera jugando directamente y al rato se lo devolvía, y a los poco días solo con la intención de acercarme lo guardaba y se ponía hacer deberes o lo que fuera. O sino la compañera le indicaba que le estaba mirando y lo guardaba. 

Un día, explicándole una cosa a la compañera, le dije a la niña que guardara las tijeras  y no me hizo caso, se lo volví a decir y no lo guardó. Así que decidí ignorarla hasta que volvió a incordiar y le dije que se fuera a la clase de enfrente, gritando. Primer error. Suelo ser tranquila pero llegó un momento en el que no pude aguantar y grité. Como la niña no quería ir le reproché que no me había hecho caso las otras veces y me dijo que ya lo guardaba pero como estaba enfadada yo no era capaz de razonar y le dije que se fuera. Como estaba la profesora de la clase, me apoyó y le mandó a la clase de enfrente. 

Inmediatamente después de hacerlo me sentí muy mal conmigo misma porque sabía que no había actuado bien y cuando terminó la clase hablé con la niña. Le pedí perdón por haberla gritado y le dije que no volvería a ocurrir y ella me dijo que no se había portado bien porque no me había hecho caso las otras veces. Cuando solucioné las cosas con ella, se lo dije a mi profesora y al final quedó en una experiencia mala, pero experiencia al fin y al cabo.

Precisamente gracias a esa experiencia, busqué y aprendí nuevas estrategias para afrontar esas situaciones. Para mí, el sentido que tiene esta película es que los conflictos siempre van a existir, incluso puede que los conflictos sean los mismos o parecidos pero nosotros no lo somos, o no deberíamos serlos. 

Parece como que ciertas metodologías basadas en un aprendizaje más colaborativo, más participativo está exento de conflictos cuando no es así. Podrán existir otros conflictos o las maneras y los recursos que se tenga a la hora de solucionar el conflicto serán diferentes pero eso no quiere decir que no haya conflictos. Los conflictos no son buenos ni malos, ocurren y tenemos que aprender a gestionarlos.

Me llamó la atención el comentario que le hace una alumna al profesor sobre lo que ha aprendido en el curso: nada. Nada en relación a qué: a contenidos, a lo que se ha hecho en clase, a cómo ha aprendido, a cómo se ha sentido. Pienso que siempre se aprende, no como queremos, no cuando queremos, no de experiencias buenas, no cuando estamos con ciertas personas o no lo que queremos, esperamos o necesitamos aprender. Pero aprender es un proceso personal, nadie puede aprender por ti algo. 

La docencia es un continuo aprendizaje, hay aspectos que podrás controlar y otros que no, pero eso forma parte de nuestro trabajo. No seremos los mismos profesores a lo largo de nuestra carrera profesional, que seamos de una manera o de otra depende de nosotros en gran medida. Al enseñar aprendes y al aprender enseñas.